El grupo de artistas regionales, Kiñe, recorrió el valle de Elqui, dejando testimonio en los muros de su pasado y tradiciones
Armando Tapia
Vicuña
Diez años pintando murales en Chile y el continente llevan los artistas de la agrupación Kiñe, nombre que en lengua mapuche significa “uno”. Este concepto surgió por la necesidad de unir los pueblos y abocarse a la recuperación de las tradiciones.
Eso es lo que han hecho en las últimas semanas Hugo Dufey, Michel Vidal y Esteban Herskovits, los miembros del grupo muralista Kiñe, que acaban de terminar su proyecto Fondart “De la memoria al mural”, en el valle de Elqui.
En total, previo permiso de sus propietarios, se pintaron 5 paredes: 1 en Paihuano (escuela de Montegrande); 2 en la ciudad de Vicuña y 2 en la localidad de El Molle (en la foto principal, aparece el mural realizado en el muro del restaurante Los Paltos).
“Este proyecto refleja en gran parte a Kiñe, ya que rescata de la memoria colectiva, por medio de conversaciones y entrevistas, las imágenes que reconstruyen nuestro pasado y específicamente el pasado de estos pueblos del valle, con el fin de saber de dónde venimos y así ver de otra manera el presente y futuro”, dijeron los creadores.
En los murales se rescatan historias como el aluvión de comienzos del siglo pasado, que se llevó gran parte del pueblo de El Molle, “incluyendo hasta el piano que había en una casa de niñas bonitas”, relatan. Sólo quedó en pie esa vez la iglesia, un pimiento y unas pocas casas.
En el mural de Vicuña, se grafica la leyenda de que los jesuitas tenían tratos con los diaguitas, y que por precaución hicieron un túnel que cruzaba debajo del río. Así huían de ataques indígenas. Además, se habla del tren elquino.
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