• La fiesta se realiza cada año entre el 23 y 27 de diciembre.
Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
El próximo 09 de diciembre los actores involucrados definirán el futuro de la festividad religiosa, pensando en el resguardo de la comunidad y el patrimonio.

En un país convulsionado por las manifestaciones sociales y los reiterados hechos de violencia, las festividades han pasado a segundo plano. Sin ir más lejos, en La Serena y Coquimbo se suspendieron los tradicionales shows pirotécnicos de fin de año y la agenda cultural se ha paralizado.

En este sentido, cabe consignar que si bien la organización del Festival de Viña del Mar confirmó la realización del evento, los certámenes de verano que tienen lugar en las comunas de La Serena, Monte Patria, Canela y Andacollo estarían en un proceso de evaluación.

Bajo este escenario, surge la interrogante de qué sucederá con la Fiesta Grande de Andacollo, que cada año se desarrolla entre el 23 y 27 de diciembre. Con el fin de analizar la situación, hace unos días se efectuó en el municipio una reunión con actores claves para definir el futuro de la actividad.

Dato: La festividad religiosa se realiza cada año en el mes de diciembre y tiene una duración de cinco días   

A la instancia asistieron el alcalde de la comuna Juan Carlos Alfaro, el rector del Santuario, funcionarios de Bomberos y Carabineros, personal del hospital, representantes de la Cámara de Comercio y diversos grupos de bailes religiosos. Todos plantearon sus puntos de vista respecto a la producción de la fiesta.

Reunión clave

Según informó Wilson Núñez, administrador municipal, en la oportunidad acordaron realizar otra reunión el próximo 09 de diciembre para tomar una decisión definitiva. “Hemos podido exponer y escuchar nuestras apreciaciones que hoy día nos conducen a un escenario bastante complejo”, explicó.

En la misma línea, agregó que el objetivo siempre será “proteger la integridad de todas las personas, tanto de los andacollinos como de los turistas que nos visitan. Asimismo, resguardar el patrimonio material e inmaterial que nos pertenece a todos los chilenos, como son nuestras iglesias y la imagen de la virgen”.

“La determinación que vamos a tomar respecto a la fiesta es una decisión que nace desde el corazón y de nuestra responsabilidad como creyentes”, Padre Adam Bartyzol

Por su parte, Padre Adam Bartyzol, comentó que “no cabe duda que todos tenemos gran deseo que se realice la fiesta (que en cada edición congrega cerca de 200 peregrinos), ya que necesitamos más que nunca expresar nuestra unión, comunión y que somos una gran familia de fe”.

Fue enfático en plantear que “tenemos una fuerza muy grande para resolver muchos de los problemas que actualmente estamos viviendo. Sin embargo, hay que considerar el tema de la seguridad en el contexto que estamos atravesando”, tanto en el país como en la región.

En este punto, el sacerdote reitera que si bien existen muchas ganas de llevar a cabo la festividad religiosa, “tenemos que ser responsables por nuestro patrimonio, tanto por los templos como por la imagen de nuestra madre (…) Es nuestro deber moral entregar lo mismo que hemos recibido a las generaciones futuras”.

 

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