• El actor que actualmente interpreta a Matías Bennet en "Juegos de Poder", animó la primera noche del FECILS 2019.
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Lautaro Carmona
Tras ser despedido de Mega, el actor que recientemente visitó la zona para ser parte del FECILS 2019, vive un proceso de cambio y adaptación. En conversación con El Día, analiza la crisis que enfrenta la televisión chilena y cuestiona el rumbo que han tomado los canales, que según dice han perdido su misión.

Fue uno de los invitados estelares a la quinta versión del Festival Internacional de La Serena, que anoche vivió su jornada de cierre. El destacado actor nacional, Claudio Arredondo, participó por primera vez en el evento audiovisual que tiene como objetivo relevar las producciones locales y nacionales.

Con casi 40 años de trayectoria en el mundo teatral, ha participado de emblemáticas teleseries chilenas como “Los títeres”, “Ángel Malo”, “Aquelarre”, “Amores de mercado”, “Alguien te mira” y “Secretos en el jardín”. Es hijo de la gran actriz Gabriela Medina y padre de la también talentosa Carolina Arredondo.

"Es difícil (despido de Mega) igual porque no estás preparado, te acostumbraste, te achanchaste un poco. Al final la televisión está en crisis, pero la ficción no… estamos en un estado de incertidumbre que pienso que será fructífero a la larga”.

Días antes de su visita a la Región de Coquimbo, confirmó que tras terminar las grabaciones del thriller de Mega “Juegos de Poder”, donde interpreta a Matías Bennet, fue desvinculado de la estación. Cabe recordar que durante su paso por el canal privado también fue parte de “Papá a la deriva”, “Ámbar” y “Si yo fuera rico”.

"Los canales de televisión han perdido su misión, los medios tienen que comunicar, pero cuando estamos errados desde arriba no hay mucho que hacer”.

En entrevista con El Día, el intérprete de 56 años analizó la actual crisis que vive la televisión chilena, argumentando que la inestabilidad de la industria te obliga a reinventarte. Asimismo, asegura que los medios de comunicación han perdido su misión y hoy en día están a merced de los intereses de sus dueños.

-¿Es importante incentivar iniciativas como el FECILS para el desarrollo de la cultura?

“Todo lo que tenga que ver con la cultura y la descentralización de Santiago es importante. Felicito a la gente que se atreve porque no es fácil y es bonito que se corone un trabajo anual con este gran Festival de Cine. Me llama la atención que en La Serena, que es una ciudad eminentemente universitaria, los jóvenes son mucho más motivados con este tipo de actividades y ver que el público responde habla de que se está por un buen camino”.

-¿El público de región lo agradece?

“Sí y para uno es notorio. He venido a hacer teatro a La Serena varias veces y la gente es muy cariñosa y receptiva. Por mí estaría girando fuera de Santiago toda la vida. Es una maravilla. Cuando partí mi carrera participé de un grupo que se llamaba teatro itinerante que pertenecía al Ministerio de Educación y recorrimos desde Arica a Tierra del Fuego.

Además, en regiones hay una materia prima importante de gente que le interesa y mantiene la actividad cultural presente. Nosotros somos unos allegados para ustedes porque los verdaderos impulsores de la cultura y el arte están acá mismo. Ellos tienen las agallas y el esfuerzo de hacerlo”.

-Las posibilidades no son las mismas en comparación a Santiago…

“Claro, esa es la deuda histórica que tiene el Estado chileno con la cultura. Si bien si se quiere se puede hacer teatro en la calle o en una casa, sí existe una deuda de los gobiernos respecto a destinar dineros, ya que no es una política. Es terrible porque un pueblo sin cultura, es un pueblo sin memoria y sin alma.

La cultura te abre la mente y esa es la riqueza de un país. Mientras más gente pensando tienes, hay más posibilidades de solucionar los problemas.

Crisis de la TV

-Recientemente fuiste desvinculado de Mega, ¿cómo te reinventas para enfrentar una industria cada día más inestable?

“Es inestable y yo vivía una realidad que no vive el 80% de mis colegas. Formaba parte de un segmento muy privilegiado y siempre lo vi así. Soy hijo de actores y sé lo difícil que era para mis padres mantener a seis hijos, así que en este momento hay que acordarse de cómo uno partió. Hay que acordarse cómo uno se reinventaba a cada rato.

Se terminaba una teleserie y tenías que seguir haciendo teatro. Nunca he dejado de hacerlo, estoy acostumbrado a terminar de grabar e irme a una función. Ahora, yo creo que si la actuación no estuviera en crisis habría muerto. Hay que recordar que nació en la crisis social y personal, surge para empezar a denunciar problemas”.

-¿Es un desafío?

“Es un desafío, sobretodo porque tengo un cabro chico, pero algo se hará. Cuando le conté a mi mamá (Gabriela Medina) me dijo ´algo tendrás que inventar’. Es difícil igual porque no estás preparado, te acostumbraste, te achanchaste un poco. Al final la televisión está en crisis, pero la ficción no… estamos en un estado de incertidumbre que pienso que será fructífero a la larga”.

-La gran pregunta es dónde está la audiencia, a tu juicio ¿cuál es el camino?

“La gente ya no se junta a ver televisión… el rating está totalmente obsoleto. Lo que cambió es la forma, pero la audiencia sigue consumiendo ficción. El problema es que no tienes cómo medirlo porque la televisión se quedó atrás en eso y hoy se ve contenido en plataformas streaming. Sin embargo, nadie ha hecho un estudio para saber si se consumen o no productos nacionales”.

-¿Crees que los ejecutivos se quedaron en el pasado?

“Yo creo que tienen que atreverse. Lo que pasa es que la televisión en Chile nació para ser educativa y cuando eso se dejó de lado y los canales pasaron a regirse por las leyes del mercado quedó la embarrada. Esto porque las estaciones pasan a ser de una persona y cuando ese caballero pierde plata, cierra el canal o empieza a dar manotazos de ahogado. Entonces la misión se nubla y se pierde, que es lo que sucede hoy en todos los canales.

Cuando dicen que Televisión Nacional (TVN) es de todos los chilenos es una mentira, porque es una empresa del Estado que se rige por las normas del mercado. Y ahí está TVN muriéndose y todos los demás canales están viendo qué hacer, esperando qué quiere el dueño del canal. Los medios tienen que comunicar, pero cuando estamos errados desde arriba no hay mucho que hacer”.

-Ya no se ven las grandes producciones con altos índices de rating…

“El rating mató a la televisión porque antes habían encuestadores que salían a la calle, averiguaban qué programa se estaba viendo y procesaban toda esa información. Los resultados se daban a conocer cada dos o tres meses. Los hábitos cambian, pero la ficción siempre te va a convocar.

Todos nos acordamos de las grandes teleseries, pero TVN también tuvo grandes fracasos en la época del ’90. Trabajé en una teleserie que no vio nadie, se llamaba Tic Tac. La vio más gente cuando la repitieron, pero al principio nadie quería decir que trabajaba ahí (ríe). A Borrón y Cuenta Nueva que hicimos en La Serena también le fue mal.

La ficción no siempre ha sido exitosa, porque existe tanta ficción como gente que quiera verla. No hay una fórmula exacta”.

Juegos de Poder

-¿Cómo construiste el personaje?

“El personaje estaba pensado así, ya había un derrotero declarado. Yo lo pregunté varias veces para saber cómo guiarlo, por ejemplo si se enamoraban de verdad con la sobrina. Finalmente se decidió por el otro camino, que era el del tipo más desviado. En ese sentido, lo que hice fue hacer a una persona, porque uno no puede andar por la vida con todas las escenas de pedófilo.

Lo que a mí más me gustó fue la idea de instalar ese tema dentro de una familia en que generalmente no se piensa que esas cosas suceden, ya que todo se asocia de la periferia para abajo. Lo que sí no me gustó fue el final del personaje porque yo creo que el temor de que este tipo volviera se debería haber desarrollado mucho más”.

-¿Te gustó escarbar en esa línea más oscura?

“Sí, lo que pasa es que para los actores es un gozo hacer de malo, es muy entretenido. Hacer algo tan distante a uno es súper entretenido y sobre todo para mí que yo venía hace rato haciendo el amigo de, el buena onda, entonces hacer esto fue desafiante”.

-Lo mismo le pasó a Augusto Schuster…

“Al principio Augusto estaba un poco nervioso porque para él era cómodo ser el cabro joven con la risa fácil, entonces varias veces le dije no te rías por ese texto, lo que tú estás diciendo no es chistoso. Le decía que tenía que ser más duro, más frío. Schuster es un actorazo, es muy inteligente y perceptivo. Es un tipo maravilloso”.

Teleseries

1986, Canal 13. Interpretó a Luis Oyarzo

1997, TVN. Interpretó a Antonio Rojas

2001, TVN. Interpretó a Bastillo Concha

2007, TVN. Interpretó a Pedro Pablo Peñafiel

2019, Mega. Interpreta a Matías Bennet

 

 

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