• Mauricio Palma, presentará el 7 de diciembre en la casa Jiliberto de La Serena un libro donde se da cuenta de una investigación sobre el caso de “Los Niños de Guayacán”, ligada a la violación de derechos humanos.
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Se trata de tres menores que tras desaparecer para la navidad de 1973, fueron encontrados casi cuatro años después sin vida en el sector de los tambores y es considerado uno de los casos importantes de violaciones a los derechos humanos en el país.

El periodista Mauricio Palma Zárate, presentará el próximo 7 de diciembre en la Casa Jiliberto  de La Serena el libro “Chile B. Las Historias que Nunca te Quisieron Contar”, donde una de las investigaciones da cuenta del llamado caso “Los Tambores” o “Los Niños de Guayacán”.

Se trata del caso de dos menores que desaparecieron el 24 de diciembre de 1973, Jimmy Christie Bossy, de siete años y Rodrigo Palma Moraga, de ocho años, cuyos restos aparecieron enterrados cerca de los tambores de acopio de combustible en el sector de Guayacán, casi cuatro años después de su desaparición y cuya muerte se le atribuye a una patrulla militar.

Es uno de los hechos de violaciones a los derechos humanos más terribles de la zona y a nivel nacional, luego que miembros del Ejército torturaron a sus padres para que confesaran que ellos los tenían secuestrados, un suceso que marcó a hierro a los habitantes de Guayacán hasta el día de hoy.

En la actualidad, se ha erigido un monumento en honor a estos tres niños y un área verde denominada La Plaza de Los Ángeles, la que se puede divisar al pasar por la Ruta 5 Norte.

Una hipótesis distinta

En entrevista telefónica con Mauricio Palma desde Viña del Mar, sorprende con la investigación que realizó sobre los niños de Guayacán y aventura una hipótesis distinta hasta la hoy conocida del crimen de los dos menores.

Lo que llevó a Palma a realizar esta investigación es el hecho de ser coquimbano y por ser una historia que conoce desde niño. “Todo niño coquimbano conocemos esa historia y  siempre pensé que era un mito urbano, porque nuestros padres nos decían a nosotros ‘no vayan a los tambores porque una vez murieron unos niñitos ahí’ y yo crecí pensando que era una historia clásica como la de La Llorona o como el Viejo del Saco. Típicas historias que nos llenaba de temores a los niños. Después me di cuenta que era efectiva, que era real y me sentí con un dejo de responsabilidad periodística por no haber creído en esta historia. Entonces dije, tengo que investigar esto, tengo que hacer algo en mi tierra, mi zona, mi ciudad”.

Al indicarle que se trata de un caso conocido en la zona, especialmente por la crueldad que vivieron los padres de los menores mientras los buscaban y si se encontró con alguna sorpresa, Palma precisa que “es un caso muy feroz. Primero, es un caso emblemático de derechos humanos en la región y a nivel nacional. Sin embargo, al indagar un poco más en la investigación misma, al ingresar en los documentos del caso, que todavía está abierto, me di cuenta de que existían antecedentes de que efectivamente no concuerdan con la tesis de un homicidio por parte de una patrulla militar y para mí, eso fue muy impactante. Lo que, por cierto, no quita la responsabilidad de algunos integrantes del Regimiento Arica (hoy Regimiento Coquimbo), que tuvieron la espantosa acción de torturar a sus padres, porque según su tesis, creían que a los niños sus padres los tenían secuestrados. Una cosa que me parece impresionante, es el nivel de ferocidad de torturar a unos padres cuyo único propósito era buscar a sus hijos. Sus hijos se pierden en la Navidad del 73 y durante casi tres años y medio ellos sufrieron la tortura por parte de los militares”.

El periodista afirma que hasta el día de hoy, tanto sus padres, como los vecinos y gran parte de Coquimbo tiene la idea de que fueron asesinados por una patrulla militar. “Por la investigación que realicé, hay antecedentes tanatológicos que no concuerdan con esa tesis”, dice.

Insiste en que según los antecedentes tanatológicos, realizados no solo en una primera instancia, sino que también 20 años después, cuando se exhumaron los cuerpos, por orden del juez Juan Guzmán, que había tomado la causa. “Esto habría sido un lamentable accidente de un derrumbe, porque existen antecedentes tanatológicos en el informe sobre que los niños nunca tuvieron heridas de bala en sus cuerpos. Nunca tuvieron rastros de pólvora en sus huesos. Los cuerpos estaban prácticamente intactos de cómo se hallaron, los cuerpos nunca se movieron”.

Explica que las fracturas encontradas serían más atribuibles a fracturas por medio de un derrumbe, que por la acción de terceros.

Al señalarle si se da cuenta de la magnitud de la tesis que propone del derrumbe, Mauricio Palma afirma que “para mí es el caso más doloroso que me ha tocado investigar en mi vida en 20 años de periodismo, porque yo tenía la idea de llegar a los culpables, indagar a la patrulla que supuestamente los asesinó, porque tenía la idea preconcebida de esto, pero en periodismo hay que tratar de demostrar ambos lados de la verdad”.

 

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