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El humorista y comunicador, popularmente conocido por su personaje del “Profesor Rossa”, presentará un hilarante espectáculo en la comuna de Coquimbo, el próximo 02 de noviembre. En entrevista con El Día, el actor que recientemente sufrió un nuevo ataque al corazón cuenta cómo ha sido el proceso de recuperación.

A menos de dos semanas de sufrir su quinto infarto, el comediante nacional Iván Arenas prepara una nueva gira de “La Mansión Rossa”, en compañía de sus fieles amigos Claudio Moreno y Juan Alcayaga. Es así como las aventuras del Profesor Rossa, Guru Guru y Don Carter llegarán a Coquimbo el próximo 02 de noviembre.

El show llamado “El 5to Infarto”, que se presentará en el salón Ballroom de casino Enjoy, aborda la recuperación del personaje principal tras haber vivido complicaciones de salud. En la oportunidad, cada uno hará una rutina de 15 minutos para luego dar paso a un hilarante espectáculo en conjunto.

“Me levanto muy tarde, no como lo que debería comer, no me gustan las verduras porque pienso que son para conejos y no tomo agua hace 50 años. Hay un montón de comportamientos que son difíciles de cambiar”

Cabe precisar que el número de humor fue pensado antes de que el comunicador padeciera el último ataque cardíaco. “Yo he tenido otros infartos, entonces en escena narro la historia de todo lo ocurre en ese momento, desde que llamas a los médicos hasta que te llevan a la clínica”, detalla a El Día.

En este sentido, adelanta que “evidentemente todo está matizado con las anécdotas y curiosidades que te van pasando en el camino”, la más reciente fue la petición de las enfermeras de la clínica donde se operó, quienes lo animaron a contar un chiste minutos antes de ser intervenido.

-¿Te sientes preparado para volver a las pistas?

“Sí, claro que me siento preparado. El día después de la operación ya estaba bien, solamente tenía que recuperarme de la herida que me había dejado la angioplastia. Yo vengo de padres y hermanos con problemas cardiacos y por supuesto que no podía quedar ajeno de eso”.

“Soy una persona alegre que se ha reído de esta situación y los que me conocen saben que no me bajoneo. Los grandes problemas que he tenido han pasado rápidamente, no los olvido, pero siempre echo para adelante”

-¿Cómo te has sentido estos últimos días?

“Han sido días normales porque la recuperación es muy rápida, no necesariamente en mí, sino que también en otras personas que han tenido la misma operación. En mi caso, al día siguiente lo único que me pedía el médico era no caminar para evitar que se me abriera la herida, lo que hubiera sido bastante grave”.

-¿Has cambiado la rutina?

“Si me preguntan si estoy dispuesto a cuidarme, la verdad es que te voy a decir que sí, pero por otro lado sé mentalmente que es imposible que me cuide si sigo fumando y trasnochando (estudiando) hasta las 3 o 4 de la mañana. Tengo una vida completamente diferente.

Me levanto muy tarde, no como lo que debería comer, no me gustan las verduras porque pienso que son para conejos y no tomo agua hace 50 años. Hay un montón de comportamientos que son difíciles de cambiar. Ya estoy acostumbrado a un régimen de vida, me gusta la buena comida, me tomo mis traguitos y soy un gran fumador. Es difícil decir mañana yo paro esto, ¿y qué voy a parar? Si ya tengo cinco infartos y voy para el sexto”.

-Más allá del chiste, ¿cambió algo en ti después del quinto infarto?

“Se ha reafirmado la rutina porque soy bastante bueno para leer, así que he tenido más tiempo de lectura. También he avanzado en mis datos curiosos que comparto en mis redes sociales. Le pedí permiso a la gente para que me esperara unos días porque el médico me pidió que descansara, ya que soy trabajólico. Ligerito estaré de vuelta con los datos, por mientras seguiré recopilando material”.

-¿Existe una valoración más profunda de la vida?

“No le pongamos tanto color, la vida es la vida. No soy de esos aferrados ni apegados a la vida, no le tengo miedo a la muerte tampoco. El único miedo que puede tener uno es quedar vivo con una enfermedad grave, pero la muerte es bienvenida cuando ya no hay nada más que hacer. Pero si estás postrado en cama, parapléjico o con Alzheimer la verdad es que me pego un balazo”.

“No recuerdo haber llorado desde la muerte de mi madre y padre. La verdad es que han sido las dos grandes penas de mi vida, los demás dolores no son tan inmensos como para que me lleven a derramar lágrimas”

-¿Cómo se han portado tus seres queridos?

“Uno nota quienes te llaman y con el cariño que lo hacen. Algunos te vienen a ver a la casa y otros te hablan con mucha profundidad. Evidentemente se reciben consejos de mucha gente.

La amistad tiene una variabilidad enorme en el transcurso de la vida, hay amigos que abren el refrigerador de tu casa y escuchan tus penas. En cambio, hay otros que están relacionados con la parte laboral, que son compañeros de trabajo, que si bien tienes una gran amistad con ellos, no fomentas tanto. No es que se le dé menos valor, pero son diferentes”.

-¿La mejor receta es reír?

“No quiero ser parte de los clichés, pero sí. Efectivamente el humor guarda una relación muy importante con el comportamiento diario que llevas. Soy una persona alegre que se ha reído de esta situación y los que me conocen saben que no me bajoneo. Los grandes problemas que he tenido han pasado rápidamente, no los olvido, pero siempre echo para adelante.

No recuerdo haber llorado desde la muerte de mi madre y padre. La verdad es que han sido las dos grandes penas de mi vida, los demás dolores no son tan inmensos como para que me lleven a derramar lágrimas. No vivo con la postura de que los hombres no lloran, porque si hay que hacerlo se hace, pero son otras maneras de reflejar los sentimientos. Soy un poco duro de matar y los sentimientos los llevo más por dentro que por fuera”.

El humor es un estilo de vida…

“Soy de aquellos que piensa que las situaciones y comportamientos están regidos por el cerebro y no por el corazón. Tengo muy claro que el corazón es un musculo y esa es la función que cumple, no tiene ninguna otra importancia. No juego con símbolos, ni clichés que nos enseñaron en el colegio. Soy súper terrenal y fundamentalista. No vivo de los posibles, quizás o tal vez. Es por eso que me gusta la naturaleza y amo los animales”.

 

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