• Ella es trabajadora social y él sociólogo. Hoy se la juegan por un proyecto familiar que busca impactar de manera positiva en la sociedad.
Crédito fotografía: 
José Alejandro González
El negocio está a la cabeza de la joven pareja Carla González y José Monardez, quienes apuestan por un modelo de alimentación artesanal.

Con una mirada nutritiva y social, hace dos meses abrió sus puertas la panadería y pastelería artesanal Rico y Sano en Coquimbo. Se trata de un emprendimiento familiar, emplazado en calle Lucian Engelmaier 4393, que ofrece una gastronomía libre en gluten, azúcar, harinas refinadas y huevo.

El negocio está a la cabeza de la joven pareja Carla González y José Monardez, quienes apuestan por un modelo de alimentación saludable. Los conocimientos los obtuvieron mientras vivían en Australia, donde ella estudió varios cursos de nutrición que la motivaron a entregar una alternativa diferente.

Ella es trabajadora social y él sociólogo. Si bien siempre han estado ligados al servicio público, coinciden en que hoy en día las políticas estatales tienen bajo impacto. “Lo conversamos y decidimos aportar de una manera más directa a la sociedad, nos interesa poder sentir a cada persona vinculada a través del alimento”, cuenta.

En la misma línea, agrega que el objetivo del local es “que los clientes puedan convivir mediante el acto de comer, ya que es una instancia de reunión. La idea es que nadie se sienta excluido y disfrute de acuerdo a sus necesidades alimenticias, sin productos procesados, porque eso nos está matando y debilitando”.

Oferta

La pastelería Rico y Sano se basa es tres segmentos. El primero es el integral sin azúcar que está orientado a quienes cuidan su alimentación o sufren algún tipo de diabetes. La segunda son productos para menores o embarazadas que tienen alergia a la leche de la vaca (APLV), a la soya o frutos secos.

En tanto, la tercera y última creación del emprendimiento corresponde a la línea grez o keto, pensada en las personas que no pueden consumir harina de trigo ni azúcar. También ofrecen chocolates 80% de cacao, elaborados con productos regionales y en algunos casos orgánicos.

En cuanto a la panadería, González detalla que “todos los días tenemos el pan ciabatta, que es de alta hidratación, muy bueno para el sistema digestivo. También preparamos Focaccia, que es cocinado con la misma masa, pero le agregamos aceita de oliva y rellenos a gusto del cliente”.

“A la dobladita integral le quitamos la grasa y la harina blanca, la hacemos con harina integral y aceite de oliva. Aparte tenemos la panadería grez que trabajamos con harina de almendra y algunas veces la mezclamos con harina de linaza u otras semillas”, añade la dueña del local.

Por último, Carla González reconoce que se trata de un gran desafío, que han levantado con mucho esfuerzo. “Nunca habíamos vendido, siempre trabajamos en el servicio social, pero entendimos que esto también se podía hacer a través de un negocio con economía circular”, concluye.

 

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