• El año 2010 el escritor se alejó del mundo de las letras al ser diagnosticado con la enfermedad de alzhéimer. Por este motivo, junto a su cuarta esposa, la pintora Rossana Pizarro, se trasladó a vivir a Coquimbo, para disfrutar de la tranquilidad del borde costero que tantas veces añoró.
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El Día
El autor de “Palomita blanca” y crítico de televisión pasó sus últimos años en la comuna de Coquimbo, en una casa ubicada en Peñuelas junto a su esposa Rossana Pizarro. Al momento de su deceso se encontraba en una residencia para enfermos de alzhéimer en Las Condes.

La madrugada del lunes nos dejó un grande de la literatura chilena. A los 91 años falleció el escritor Enrique Lafourcade, quien se encontraba en una residencia especializada para enfermos de alzhéimer en la Región Metropolitana. La noticia fue confirmada por su hija a través de redes sociales.

El periodista fue considerado un emblemático autor de la generación de los 50, destacado por obras como “Palomita blanca”, “Antología del nuevo cuento chileno”, “La fiesta del rey Acab”, “El Príncipe y las Ovejas”, “El gran taimado” y “Novelas de Navidad”, entre otras.

“Es tremendamente injusto que no haya recibido el Premio Nacional de Literatura, yo creo que le jugó una mala pasada su carácter. Hubo gente que no lo perdonó y por eso no se tuvo la generosidad con él", Arturo Volantines, escritor regional

También es recordado por su participación como jurado en el programa “¿Cuánto vale el show” en los años 80 y 90. En el espacio conducido por Leo Caprile, compartió el set con varias personalidades del espectáculo, tales como Gonzalo Cáceres, Marlen Olivari, Ítalo Passalacqua y Marcela Osorio.

Según consignó La Tercera, el gestor cultural murió a las 06:50 horas producto de una neumonía que lo aquejaba. El velatorio se llevó a cabo ayer por la tarde en la Parroquia Santa María de Las Condes, mientras que sus funerales se realizarán hoy a las 14:00 horas en el Cementerio General.  

De alma crítico

Lafourcade era dueño de una personalidad única, sin duda uno de los intelectuales más polémicos de aquellos años. No tenía miedo de criticar a la clase política, ni de cuestionar a los poderosos. Por otra parte, jugaba mucho con la ironía en sus columnas de opinión, las que sacaban ronchas en la sociedad.

En entrevista con El Día (el año 2013), Leo Caprile recordó que “su presencia en el noticiero central de Televisión Nacional en una época difícil y en plena dictadura fue importante. También fue un crítico fuerte del Festival de Viña y la Teletón, lo que fue algo muy valiente”.

Últimos años en Coquimbo

El año 2010 el escritor se alejó del mundo de las letras al ser diagnosticado con la enfermedad de alzhéimer. Por este motivo, junto a su cuarta esposa, la pintora Rossana Pizarro, se trasladó a vivir a la comuna de Coquimbo, para disfrutar de la tranquilidad del borde costero que tantas veces añoró.

Si bien los primeros años los pasaron en el balneario de La Herradura, luego se mudaron al sector de Peñuelas. El 2012 todavía se le podía ver compartiendo tertulias y conversaciones con destacados exponentes de la literatura regional y gozando de caminatas por la orilla de la playa.

Arturo Volantines, presidente de la Sociedad de Acción y Creaciones Literarias de la región, lo recuerda como un hombre tremendamente generoso. “Lo conocí por los años 80 en Antofagasta. Era muy poderoso, me acerqué a él y no encontré en ningún lado al tipo irreverente y odioso que siempre se dijo”, cuenta a El Día. 

En la misma línea, agrega que “me impresioné al encontrar una persona tímida y que sabía escuchar. Cultivamos una fuerte amistad y confianza, ya que en una edición de la Feria del Libro de La Serena le presenté a Rossana (su cuarta esposa) y le dije que la conquistara porque ella podía acompañarlo hasta el final de su vida”.

El escritor lamenta que Enrique Lafourcade no haya sido galardonado con el Premio Nacional de Literatura, argumentando que “es tremendamente injusto, yo creo que le jugó una mala pasada su carácter. Hubo gente que no lo perdonó y por eso no se tuvo la generosidad que se ha tenido con otros”.

Sin embargo, el dueño de la librería “Macondo” espera que exista un reconocimiento póstumo, ya que según dice “afortunadamente los grandes artistas nunca mueren y no es tarde para eso. Su muerte de todas maneras es reparable”. 

 

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