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Efe noticias
Los medios anticipaban que Mugabe había aceptado dimitir, pero el propio presidente de Zimbabwe ni siquiera hizo alusión a la posibilidad.

Harare, 19 nov (EFE).- Muchos creían que hoy sería el final de una era: tras 37 años en el poder, el presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, abandonado hasta por su partido, leyó un discurso televisado en el que todos esperaban su renuncia, pero el veterano mandatario no solo no dimitió sino que pidió una "vuelta a la normalidad".

Los acontecimientos parecían no dejar otra opción que su salida del poder: su partido lo destituyó esta mañana como líder y anunció que, si no dimitía antes de las 12.00 hora local (10.00 GMT) de mañana, presentaría una moción de censura contra él en el Parlamento.

El líder de los veteranos de guerra, Christopher Mutsvangwa, aseguró hoy que Mugabe estaba "intentando negociar una salida digna" que finalmente no se ha producido.

Carente de apoyo político o popular, el mismo Ejército que lo mantiene bajo arresto domiciliario desde el martes parece ser el único que ha permitido que continúe como presidente como mínimo una noche más. De hecho, los altos mandos de las Fuerzas Armadas, que lo acompañaban durante su discurso, aplaudieron cuando terminó.

Los medios anticipaban que Mugabe había aceptado dimitir, pero ni siquiera hizo alusión a la posibilidad, y aseguró que la intervención militar "nunca ha representado una amenaza" contra el "orden constitucional" ni contra su "autoridad como jefe de Estado, ni siquiera como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas".

"Hubo algunos incidentes aquí y allá, pero fueron corregidos, afortunadamente en poco tiempo, y los pilares del orden se sostuvieron", fue todo lo que dijo al respecto.

El todavía presidente perdió el hilo de su discurso en varias ocasiones y el jefe del Ejército, Constantine Chiwenga, sentado a su lado, le señalaba qué página debía leer a continuación, aunque con todo y con esto, se saltó varias partes.

"Es un discurso muy largo", se excusó el jefe de Estado, de 93 años.

Aunque aseguró que "tiene en cuenta" las quejas formuladas por los diferentes estratos de la sociedad, Mugabe intentó proyectar hoy un mensaje de tranquilidad e insistió en "la necesidad de llevar a cabo acciones para devolver" al "país a la normalidad".

"Debemos aprender a perdonar y resolver nuestras diferencias con libertad, disciplina y contención", agregó.

 

 

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