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Notaron el error cuando fueron a practicar la autopsia, ya que las características de su cuerpo no correspondían.

Una mochilera chilena que fue encontrada muerta a principios de mes en una carretera de Ecuador fue enterrada por error en lugar de otra fallecida ecuatoriana en la ciudad de Ibarra (norte), un caso que ha indignado a las familias afectadas.

Solange Ortiz, de 35 años y nacida en Santiago, llegó hace seis meses a Ecuador para hacer turismo y en las semanas previas a su deceso recorrió el norte andino del país, donde se alojó en diferentes casas de la ciudad de Otavalo, cantón de la provincia de Imbabura.

Pero el 8 de abril, Sol, como era conocida por sus amigos, fue encontrada sin vida al costado de la carretera Panamericana Norte, a la altura de la parroquia Eugenio Espejo.

"Nos enteramos a través de una nota periodística que salió en un diario de Ibarra y también por una publicación en Facebook", dijo a Efe Daniel Rodríguez, amigo de la víctima.

Con base en distintos testimonios, Rodríguez asegura que Solange estuvo acompañada por varias personas la noche en la que habría sido víctima de un atropellamiento que, sin embargo, nadie parece haber presenciado.

Esas personas "indican que estuvieron todo el día con Sol, pero media hora antes del hecho la dejaron con una persona, aunque él dice lo contrario", manifestó.

La dramática situación empeoró cuando el pasado día 13, al ir a practicarle la autopsia al único cadáver que había en la morgue del hospital San Vicente de Paul, en Ibarra, el forense se percató de que los rasgos del cadáver no se correspondían con los de la chilena.

"Eran dos cuerpos totalmente diferentes, el uno con aspecto de una señora mayor, y el otro de una joven con (señales de) posible atropello. No entiendo qué ocurrió", lamentó a Efe Rodríguez, que indicó que finalmente ese día, no se practicó ninguna autopsia.

A raíz del incidente, las autoridades tuvieron que abrir la tumba de la otra mujer, identificada como Martha Santellán, y extraer el cadáver inhumado, que era presuntamente el de la mochilera chilena.

Los restos han sido trasladados al Centro de Criminalística y Ciencias Forenses de Quito, donde el viernes se le practicó la autopsia para certificar su identidad y causas de la muerte, por si se requirieran acciones legales.

Santellán era una recicladora callejera de 33 años que vivía en el sector de Miravalle, al norte de la ciudad de Ibarra, donde falleció el pasado 13 de abril por causas aún inciertas.

Sin embargo, fue registrada como un caso de COVID-19, razón por la cual tras su traslado a la morgue no se permitió el acceso de la familia.

"Ella no tenía síntomas de coronavirus, tenia cirrosis en el hígado y en los últimos tres días tuvo fiebre, pero como murió en la casa le pusieron que fue por COVID-19", dijo a Efe Jorge Arteaga, un vecino de la fallecida.

Debido a que se trata de una familia de bajos recursos, los vecinos realizaron una gestión con la Alcaldía de Ibarra para ser beneficiarios de la cesión de una tumba.

Como se trató de un presunto caso de coronavirus, la familia nunca llegó a identificar el cadáver antes de que fuera sepultado.

"Nosotros no vimos nada, tampoco permitieron que fuéramos al funeral", señaló Arteaga, quien estuvo a cargo de las gestiones exequiales en nombre de la familia.

Días después, recibieron la llamada de un agente de Policía, que les puso al tanto del error de identificación. 

 

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