El encuentro de anoche, celebrado en la Universidad de Hofstra, en la isla de Long Island (Nueva York), era la primera oportunidad que tienen los estadounidenses para medir a los candidatos frente a frente y conocer mejor sus propuestas políticas

A las 22:35 de anoche, faltando seis semanas para lo que se anticipa serán unas reñidas elecciones en Estados Unidos, la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump se encontraron cara a cara en el primer debate presidencial. Mientras los sondeos siguen alimentando incertidumbre respecto del resultado del 8 de noviembre, los dos candidatos intentaron pasar a la delantera lanzándose golpes de todo tipo. 

Con Hillary recriminando a Trump por no revelar su declaración de impuesto, partió el primer debate presidencial de EE.UU. en la Universidad de Hofstra en Long Island (Nueva York).

Un encuentro considerado histórico

El encuentro, considerado como histórico y que batió récords de audiencia, es el primero de los tres cara a cara en los que los dos candidatos medirán fuerzas antes de los comicios del próximo 8 de noviembre.

Se tenía previsto que en el debate, moderado por el presentador de la cadena televisiva NBC Lester Holt, se abordarían asuntos de seguridad nacional, prosperidad económica y otros asuntos clave sobre el futuro del país.

La Comisión para los Debates Presidenciales decidió que sólo se presentarían Clinton y Trump, y se descartó a otros dos aspirantes, el libertario Gary Johnson y la “verde” Jill Stein, porque no llegaron al 15 % en las encuestas de opinión (Johnson tuvo un promedio del 8,4 % y Stein, el 3,2 %). 
El debate mostró la oposición frontal entre ambos candidatos, con más de una hora y media de ataques directos sin contemplaciones en economía, cuestiones raciales, política comercial y exterior.

Directa y al ataque

La instancia televisiva cumplió las expectativas generadas y mostró el contraste entre las propuestas y las fuertes personalidades de Clinton, vestida toda de rojo, y Trump, con traje oscuro y corbata celeste.Desde el comienzo, la ex secretaria de Estado fue directa al ataque, y el magnate inmobiliario aceptó el reto con réplicas igual de contundentes.

Hillary fue la primera en contestar una pregunta del moderador Lester Holt, sobre su plan para crear mejores puestos de trabajo para los trabajadores estadounidenses.

Clinton dijo que “la cuestión central es en qué clase de país queremos vivir. Tenemos que crear una economía que funcione para todos”. La candidata demócrata dijo que su receta se concentra en “innovación, tecnología, pequeñas empresas, energías renovables, el aumento del sueldo mínimo y un salario igual para las mujeres, y compartir las ganancias de las empresas”.

“Donald (Trump) fue uno de los que se aprovechó de la crisis inmobiliaria”, dijo Clinton en el arranque, y recordó que “la peor crisis desde la Gran Depresión” se debió a un sistema impositivo como el que quiere promover el magnate, centrado en recortar los impuestos a los más ricos.
Por su lado, Trump echó en cara a su rival demócrata “sus más de 30 años en cargos públicos” y sus escasos éxitos.

El republicano criticó el acuerdo de libre comercio con Canadá y México (TLCAN o NAFTA, en inglés), firmado en la década de 1990 bajo la presidencia del marido de Hillary, Bill Clinton, al calificarlo del “más desastroso de la historia” y responsable de la fuga “de miles” de puestos de trabajo de EE.UU.
“Tenemos que impedir que las empresas dejen (Estados Unidos)”, afirmó Trump, quien reiteró su propuesta de gravar con impuestos a las compañías que se trasladen desde Estados Unidos a otros países, entre las que citó a China y México, y luego pretendan vender sus productos en territorio estadounidense.
La respuesta de Clinton, de 68 años, no ofreció concesiones: “Mi marido hizo bastante buen trabajo”.

El más visto de la historia

En el ámbito económico, el republicano insistió en sus advertencias sobre el peligro que están generando los bajos tipos de interés mantenidos por la Reserva Federal (Fed) desde el estallido de la crisis en 2008 para estimular la economía.

“Tenemos un burbuja financiera grande, gorda y fea”, subrayó Trump, de 70 años.

A mitad del cara a cara, celebrado sin interrupciones y que se espera haya sido el más visto de la historia con más de 100 millones de teles-
pectadores, la conversación derivó hacia las tensiones raciales y abusos policiales que han provocado disturbios en numerosas ciudades del país, como Charlotte, Baltimore o Ferguson.

Trump aseguró que las comunidades negras urbanas “han sido abandonadas por los políticos demócratas que sólo hablan, pero no hacen nada”.
“Hay dos palabras que Clinton no quiere usar, que son ley y orden”, remarcó el republicano.
En su lucha por captar el voto de los afroamericanos, que apoyan mayoritariamente a Clinton, Trump consideró que la comunidad negra “ha sido abandonada” por los intereses partidistas de los políticos demócratas, que han acudido a ellos en las citas electorales pero luego se han olvidado de sus problemas.

Control sobre la venta de armas militares y de asalto

“Necesitamos instaurar la ley y el orden en nuestras ciudades, los que están más afectados por esto son los hispanos y los afroamericanos”, añadió Trump.
El magnate mencionó el ataque de julio en Dallas (Texas), donde un exmilitar negro mató a cinco policías blancos.
“Es verdad que necesitamos mejores relaciones, pero en Dallas las relaciones eran una cosa preciosa y luego cinco policías murieron. Hay muchos incidentes malos sucediendo”, resaltó Trump.

La aspirante demócrata, por su parte, insistió en la necesidad de aumentar el control sobre la venta de armas militares y de asalto, algo a lo que se opone su rival, y reconoció un “racismo extendido en nuestro sistema criminal judicial”.

Afirmó, asimismo, que Trump está a favor de la llamada estrategia de “detener y cachear” a las personas aplicada en Nueva York, que los defensores de derechos civiles han criticado porque abre la puerta a la discriminación racial y que un juez federal ha considerado “inconstitucional”.
Clinton ofreció tres recetas contra las tensiones raciales: restablecer la confianza entre la Policía y las comunidades negras, entrenar a los agentes y atajar la “epidemia” de la violencia armada, que se cobra de manera desproporcionada las vidas de varones afroamericanos.

“La raza sigue siendo un gran desafío para nuestro país, todavía determina mucho, determina dónde la gente vive, qué tipo de educación recibe y determina cómo son tratados por el sistema penal”, reconoció Clinton, que reiteró su promesa de impulsar una reforma del sistema de justicia criminal.

"Tenemos que restaurar la confianza entre las comunidades, tenemos que trabajar para asegurarnos de que los agentes tienen el mejor entrenamiento y que usan la fuerza sólo cuando es necesario”, continuó la ex secretaria de Estado, quien llamó “epidemia” a la violencia armada que sufre Estados Unidos.
Uno de los momentos más favorables a la demócrata estuvo al recordar la polémica acerca de las dudas mantenidas sin fundamento durante años por parte de Trump sobre el certificado de nacimiento del actual presidente, Barack Obama, a quien el republicano acusaba de haber nacido en Kenia y por tanto no poder asumir la Presidencia.

Finalmente, y no sin reticencias, el magnate neoyorquino reconoció hace unas semanas que Obama había nacido en Hawai, aunque durante el debate se arrogó el “crédito” de haber logrado que hiciera pública su partida de nacimiento.

“Simplemente escuchen lo que dice Trump”, replicó con sarcasmo Clinton.

El debate de la Universidad de Hofstra supone el arranque de la recta final de la campaña electoral estadounidense, con las últimas y agotadoras seis semanas por delante, con múltiples eventos diarios y en los que hay previstos dos nuevos enfrentamientos entre ellos frente a las cámaras en San Luis (Misuri) y Las Vegas (Nevada).

 

 

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