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EFE
Delegados de los indígenas se reunieron hoy con representantes de la Embajada chilena, mientras que frente a la sede diplomática, familiares y cercanos de los afectados pedían al Estado chileno "respeto a los derechos humanos".

Familiares de dos ecuatorianos torturados por cuatro reos en una cárcel chilena pidieron hoy un juicio justo para sus parientes, así como el respeto a su cultura, después de que en vídeos que circulan en redes sociales aparecieran sin la trenza que caracteriza a su comunidad.

Los ecuatorianos agredidos se encuentran en prisión preventiva desde el martes pasado, cuando fueron imputados junto a otros jóvenes por el delito de robo con homicidio.

Luz María Quinchaguango, madre de Jonathan Chávez, uno de los agredidos, dijo a Efe que no justifica las acciones de su hijo pero pidió un juicio justo.

"Simplemente que le castiguen por sus hechos, que le juzguen lo justo", dijo a Efe en medio de una manifestación de unos sesenta representantes de la comunidad de Otavalo, norte de Ecuador, que gritaban consignas contra el racismo y por el respeto a su cultura frente a la Embajada de Chile, en Quito.

El miércoles circularon en redes sociales imágenes que muestran a dos jóvenes ecuatorianos arrodillados y con las cabezas rapadas mientras otros convictos les pegan puñetazos, patadas y les aplican descargas eléctricas con un cable pelado.

Quinchaguango, que recordó que junto a su hijo están detenidos por el mismo caso otros tres ecuatorianos, rechazó el trato vejatorio contra Chávez y el otro reo y censuró que les hayan cortado el cabello, algo "sagrado", para los indígenas.

Durante la manifestación, Daniel Villagran, vicepresidente del pueblo indígena quichua, comentó que la legislación internacional ratifica que la cultura es inviolable, por lo que subrayó que si les quitan el cabello "prácticamente nos están privando el derecho a la identidad".

Entre sollozos, Quinchaguango pidió "que por favor ya no le torturen" a su hijo, que vivía en Chile con su pareja, embarazada de ocho meses.

Chávez fue hace dos años a Chile, donde vendía artesanías, detalló su madre quien pidió "disculpas al pueblo chileno" por las acciones de su hijo.

"Mi hijo no fue con la intención de hacer daño a nadie. Que le castiguen, pero que ya no le maltraten", insistió al pedir ayuda al presidente de Ecuador, Lenín Moreno, porque ella es "pobre", madre soltera de cinco hijos, y no sabe "ni a dónde acudir".

Quinchaguango espera que las autoridades de los dos países puedan colaborar para que, una vez procesado, su hijo regrese a cumplir su condena en Ecuador.

Delegados de los indígenas se reunieron hoy con representantes de la Embajada chilena, mientras que frente a la sede diplomática, familiares y cercanos de los afectados pedían al Estado chileno "respeto a los derechos humanos".

"No a la tortura", "no al racismo" y "los ecuatorianos tenemos que ser juzgados por las autoridades y no por un tumulto de delincuentes", se leía en pancartas que portaban los manifestantes ataviados con sus trajes típicos: faldas largas y camisas bordadas, las mujeres, mientras los hombres lucían sus trenzas y sombreros.

El ministro de Justicia de Chile, Hernán Larraín, calificó de "inaceptable" la agresión a los dos compatriotas.

"La justicia la aplican los jueces y la tortura es una práctica atroz. Todo el rigor de la ley para los asesinos, pero no volvamos a la época de las cavernas", indicó el Ministro de Justicia, Hernán Larraín.

La Fiscalía chilena anunció que imputará por el delito de torturas a los cuatro reos que agredieron a los dos ecuatorianos.

 

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