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Efe
Tras siete meses y medio solitario y sin visitantes, el monumento más emblemático del Antiguo Perú hizo una llamada global para que los turistas vuelvan a maravillarse.

El silencio reinante en Machu Picchu durante su larga clausura por la pandemia del covid-19 se rompió finalmente este domingo con un espectáculo nocturno donde anunció al mundo su reapertura al turismo de manera segura, bajo la nueva normalidad de llevar mascarilla y mantener distancia social.

Tras siete meses y medio solitario y sin visitantes, el monumento más emblemático del Antiguo Perú hizo una llamada global para que los turistas vuelvan a maravillarse de la joya arquitectónica de los incas enclavada en las montañas de Cusco, sin temor a aglomeraciones ni a caer contagiados por el coronavirus.

Su reapertura fue a lo grande, con una inédita iluminación de sus estructuras que exaltaban la majestuosidad de la ciudadela en mitad de la oscuridad y de la lluvia, y con sus muros como un lienzo sobre el que se proyectaron distintos efectos, como cataratas de agua que caían por sus diferentes niveles.

La personificación de uno de los incas que habitó este lujoso recinto escenificó la reapertura con una ofrenda a la pachamama, la madre naturaleza, a la que después se le celebró con distintos bailes folclóricos.

Certificado internacionalmente contra covid-19

Con la presencia en la ceremonia de los ministros de Comercio Exterior y Turismo, Rocío Barrios; de Cultura, Alejandro Neyra; y de Ambiente, Kirla Echegaray, el icono más famoso de Perú recibió el sello 'Safe Travels' que otorga el Consejo Mundial del Viaje y el Turismo (WTTC, por su sigla en inglés).

Durante las últimas semanas se ha trabajado en un protocolo para reactivar de manera segura Machu Picchu, la joya del sector turístico de Perú, por cuyo recinto, de plazas grandes y pasillos angostos, pasaban hasta 5.000 personas en años anteriores.

Esos atascos de turistas en hora punta tardarán en volverse a ver en Machu Picchu, cuya nueva normalidad hará todavía más exclusiva la visita a la ciudad más universal de los incas.

Al 30 % de su capacidad

Ahora solo habrá lugar de momento para, como máximo, el 30 % de los turistas que entraban antes de la pandemia, lo que significa 675 visitantes por día, con un límite por hora de 75 turistas.

La mascarilla será de uso obligatorio durante toda la visita y los grupos están limitados a un máximo de siete personas, quienes deberán mantener durante toda la visita una distancia de dos metros entre miembros del mismo grupo y de mínimo 20 metros con otros grupos.

 

 

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