No solamente en Chile hay políticos que se dedican a discutir temas intrascendentes, ya que en estos días de cambio en Argentina, una de las tantas discusiones entre la saliente Presidenta Cristina Fernández y el entrante Mauricio Macri es el lugar donde se efectuará el traspaso de los símbolos del mando.  Así, mientras Macri quiere que se haga en la Casa Rosada,  Fernández afirma que los entregará en el Congreso.  
Y en eso están sin ponerse de acuerdo.
Los símbolos del mando en Argentina son el bastón y la  banda presidencial, cuyas entregas carecen de efectos jurídicos y se realizan únicamente con fines protocolares,  siguiendo una tradición que se remonta al año 1868 cuando se hizo por primera vez.   Estos símbolos son obsequiados al nuevo presidente, quien, en consecuencia, no está obligado a restituirlos al dejar el cargo.
El bastón es una  verdadera artesanía de noventa centímetros más empuñadura de plata, elaborada en base al urunday, árbol que se encuentra en la zona del Chaco y Misiones, lleva flores de 24 cardos, uno por cada provincia argentina, y tres pimpollos por las Islas del Atlántico Sur. La empuñadura está adornada por el escudo de aquella nación y algo muy simbólico es que su forma es dada por casi tres millones de golpes de cincel que el orfebre logra viajando por las 24 provincias argentinas, invitando a la gente a que colabore con su golpe a la entrega del símbolo de poder a quien ocupe la primera magistratura…
Quien lo elabora es el orfebre argentino Juan Carlos Pallarols, el que personalmente lo ha entregado a cada mandatario elegido democráticamente, a partir del año 1983. 
¿Y así aún no se ponen de acuerdo de cómo hacer con el bastón…?
Entiendo al ofuscado Pallarols, quien ha señalado que si no hay acuerdo se lo llevará a la Virgen de Luján…

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