Los cabildos consistían, tradicionalmente, en una reunión de  vecinos interesados en discutir problemas de la comunidad y en su seno se trataban los grandes problemas de un pueblo o ciudad.El sábado 6 de este mes tuvo lugar el Cabildo Regional que se había convocado como una de las fases finales para recoger  la opinión de la Región de Coquimbo acerca de los diversos tópicos que conformarán  la nueva Constitución Política de Chile.Debo decir que me sorprendió la enorme participación ciudadana. La respuesta multitudinaria con más de mil participantes que colapsaron el recinto fue una señal impensada de madurez colectiva. Pero más aún, la representatividad total de nuestra sociedad que estuvo allí aseguró una discusión abierta y plural. La ciudad entera estaba presente.Políticos y apolíticos, profesionales, trabajadores de todos los ámbitos, dueñas de casa, dirigentes sociales, universitarios y estudiantes quisieron expresar su opinión. Con respeto, con mesura, con interés genuino por el bien común. En este momento complicado por el que atravesamos como país, el Cabildo mencionado fue una indesmentible muestra de nuestra grandeza como nación. Cuando en otras latitudes se matan entre hermanos, cuando en países vecinos,  los presidentes  y los ministros terminan en la cárcel, cuando aquí la corrupción se persigue para sancionarla  y no se oculta, es que tenemos la certeza  que queremos construir entre todos, un Chile mejor.Las voces tremendistas que proclaman un supuesto clima de crisis terminal se acallan con estas demostraciones ponderadas, pero rotundas. Nadie obligaba a los concurrentes al Cabildo a interrumpir un día de descanso para pensar en el futuro de todos.¡Qué gran demostración de la grandeza de nuestra democracia y de la solidez de nuestras instituciones! Los corruptos son los menos y siempre existirán como demostración palpable de la pequeñez de la naturaleza humana, pero el bien siempre termina imponiéndose a los que proceden mal. No por nada seguimos siendo líderes en Latinoamérica en todos los escrutinios de calidad de vida y, por eso, cada vez más extranjeros nos visitan y quedan con ganas de regresar.

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