Hace algún tiempo los gurúes de la economía hablaban maravillas de China.
Hoy todo el mundo está preocupado por la crisis de dicho país, a tal punto que las bolsas de valores de Europa y Estados Unidos cayeron estrepitosamente el lunes pasado, debido a su desaceleración económica.
El mundo financiero está preocupado por los datos negativos de crecimiento de la segunda economía más grande del planeta, y sus efectos en los mercados internacionales. 
Lo que ocurre es que la moneda china, el yuan, se ha devaluado gradual y constantemente en los últimos 10 años, caída que se diseminó primero por las bolsas de Asia y luego el resto del mundo, provocando que el valor promedio de las materias primas experimentaron su mayor disminución en lo que va de este siglo, incluso el precio del oro fue arrastrado a una caída del 0,6%.
Para nosotros, el problema es que China es nuestro principal mercado exportador, acaparando el 24% del total, y en la medida que esa economía tiene menores tasas de crecimiento, va a experimentar también menores niveles de importación de materias primas, por lo que está comprando menos cobre y ello ha causado una baja en el precio de ese producto. 
De hecho, mientras hace unos años nos solazábamos con el precio del cobre  sobre 4 dólares la libra ,  hoy en día estamos más cerca de los 2 o 2,4 dólares la libra, a lo que debemos sumar la subida del precio del dólar, y lo que es peor, que incluso los fondos de pensiones están expuestos a estos vaivenes y  los ahorros podrían caer incluso un 10%.
La crisis asiática, la hipotecaria norteamericana, la griega… ahora la china y las que vengan a futuro, como si fueran pocos los problemas que nos causamos sin ayuda de nadie, ¿y todavía hay quienes recomiendan hacer cursos de chino mandarín…?

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