La Serena siempre se destacó por ser una ciudad limpia. Lamentablemente, es cosa del pasado. No estoy culpando a las autoridades municipales que hacen lo que pueden  sino responsabilizo a algunos maleducados y, en especial, a la gente joven que hace gala de la fea costumbre de ensuciar.
Desafortunadamente, parece ser un hábito de comportamiento y sabemos que los hábitos son difíciles de erradicar. La cultura de lo desechable que hoy nos domina, parece que incorpora arrojar al suelo lo que ya no nos es útil, no importando el lugar. A diario, al encaminarme a mis labores, debo recoger todo tipo de desechos botados en nuestras veredas.
Aparte de predicar con el ejemplo, creo que, como serenenses, debemos iniciar una gran cruzada para  educar especialmente a los más jóvenes a mantener nuestra ciudad limpia. Realizar campañas de limpieza en todos los sectores llamando a los vecinos a participar; instruír, a partir de las autoridades educacionales, la entrega de contenidos  a los niños para internalizar costumbres de aseo y ornato de la ciudad; irradiar mensajes permanentes a través de los medios de comunicación para motivar a embellecer nuestros entornos, etc.
En este sentido, cuidar lo bello de nuestra urbe incluye también combatir la torpe afición de rayar paredes y rescatar nuestra antigua costumbre de tener jardín en casas y balcones. Debiese haber estímulos para los pobladores que muestren a sus vecinos una iniciativa embellecedora de sus propias moradas que alegren a todos.
Otro necesario capítulo es erradicar los perros vagos que pasean por la ciudad y que los dueños de mascotas recojan las fecas caninas como parte indispensable del paseo cotidiano. Todos debemos transformarnos en celosos guardianes de la belleza de la colonial ciudad. Que se sepa que vulnerar el respeto a los vecinos y a la propiedad ajena,  colectiva o patrimonial tiene un costo a pagar. En fin, llamo a declarar la guerra a la suciedad  de las calles y a la fealdad de nuestros barrios.
Así volveremos a sentirnos orgullosos de ser parte de la ciudad más linda de Chile.

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