Estaba contenta la Presidenta Bachelet. Tenía muchas razones para ello. Cuando nos visitó tras el desastre, veía una región y la ciudad puerto en Coquimbo, destruida en sus casas, comercios, talleres,  y múltiples peticiones.
En esta otra visita, y mientras conversaba con los pescadores y vecinos de Coquimbo, en la caleta el viernes en la mañana, su rostro resplandecía. El puerto se está levantando y la región también.
 No se negó a fotografías  para el recuerdo y  entregó materialmente buenas nuevas.
Le hizo entrega de bonos para la reparación de motores, también motores y embarcaciones nuevas, para según dijo “colocar en pie la producción pesquera artesanal”. 
Lo anecdótico fue cuando hizo entrega de los botes, simbolizados en una embarcación en miniatura, en donde comentó alegremente “no vayan a pensar que los botes son de este tamaño” 
Todos reímos,  nos impregnaba  la buena atmósfera.
 Alex Marambio, dirigente de los pescadores perdió la formalidad y se sacó una fotografía abrazado con la Presidente Bachelet.  Ella accedió alegremente, es que las cuentas son alegres.
Aunque comentó que hasta el momento, la reconstrucción en la región, está costando 30 mil 500 millones de pesos.
Nos falta determinar el estado real de la infraestructura del puerto,  para finalmente trasladar las grúas y reparar las embarcaciones mayores.  Debemos destinar  los dineros para la segunda torre del hospital San Pablo. 
Está funcionando el hospital modular, a cargo del ejército y con la buena disposición y profesionalismo del personal médico, enfermeras y paramédicos del hospital de Coquimbo.
 Se han practicado innumerables cirugías; pero todos sabemos que es una situación de emergencia, y no nos cabe la menor duda que la Presidente Bachelet, más temprano que tarde vendrá a visitarnos para anunciarnos los recursos para la segunda etapa del hospital San Pablo.
Emprendemos el difícil camino de la reconstrucción.
 Los requerimientos  son múltiples; pero contagiados con el espíritu de la región de Coquimbo,  saldremos adelante.