El Servicio Electoral (Servel) determinó finalmente que 17 distritos disminuirán uno de sus potenciales convencionales elegidos, para favorecer los llamados escaños reservados de los pueblos indígenas. Ellos corresponden a las regiones de Antofagasta (distrito 3), Atacama (4), Coquimbo (5), Valparaíso (7), Metropolitana (8, 9, 10, 12, 13 y 14), Biobío (20 y 21), La Araucanía (22 y 23), Los Ríos (24) y Los Lagos (25 y 26), todos los cuales disminuyen uno de sus escaños.

El tema es de la mayor importancia, por cuanto se buscaba favorecer la participación de los pueblos históricos, pero en la práctica también altera la representatividad de los distritos y las regiones, lo que se suma a otros dos factores que han estado presentes en la discusión del proceso. El primero es el carácter paritario que se asignó a la Convención Constituyente, que podría modificar los resultados electorales, y el segundo es la participación de independientes, que teóricamente iban a tener la gran oportunidad de participar en esta nueva Constitución –que sería escrita por la gente– en circunstancias que los partidos políticos prácticamente monopolizaran la representación en el órgano constituyente.

Las reglas son las reglas y están fijadas por los canales institucionales. A su vez el país ha vivido un proceso complejo que se ha resuelto por los canales democráticos y pacíficos. Sin embargo, ello no obsta a que sea necesario repensar lo que ha ocurrido, especialmente de cara al futuro, considerando que el sistema democrático permanecerá en los próximos años y requiere legitimidad y estabilidad en el tiempo. Con alteraciones a las votaciones o modificaciones muy profundas a la representación, es probable que el sistema caiga en el descrédito. Lo mismo puede ocurrir con promesas demagógicas de participación que luego se van probando vacías o falsas, lo que podría generar malestar y desilusión.

La democracia es un sistema que requiere un trabajo constante y que no tiene normas fijas o rígidas. Sí requiere, en cambio, libertades políticas, alternancia en el poder, pluralismo y participación. Por lo mismo, es preciso pensar todas aquellas circunstancias que podrían debilitar o alterar la fortaleza del sistema, de manera de evitar que las reglas sirvan a resultados injustos y a un descrédito y menoscabo del sistema, lo que sería lamentable para Chile.