Según Carlos Zambrana-Torrelio, científico boliviano y vicepresidente de Eco Health Alliance, la destrucción de los ecosistemas inevitablemente lleva a que las especies que viven en este se vayan desplazando hacia otros lugares, portando distintos virus los cuales no son mortales para ellos, pero aparentemente si lo son para los seres humanos: pasó con la malaria, el ébola y ahora con el coronavirus.

Estas acciones reflejan las consecuencias de la visión extractivista y depredadora del capitalismo, la cual está llevando a la humanidad al punto en el que está poniendo en jaque su propia existencia. Esta pandemia no es la naturaleza castigándonos. No es culpa de los murciélagos o pangolines, sino de lo que hacemos con el ecosistema y cómo los juntamos y manipulamos a todos en un nuevo ambiente artificial. Esta es la verdadera receta del coronavirus.

Ahora se habla de volver a la normalidad, como si este periodo de pandemia y cuarentena fuera la anormalidad, pero ¿cuál es esa normalidad a la que quieren volver? Si la normalidad es volver al crecimiento económico basado en el extractivismo y en la contaminación de la tierra, el agua y el aire con el fin de producir utilidades para corporaciones, entonces tristemente no podemos volver a esa normalidad.

Es necesario aprender de esta situación y reflexionar en estos tiempos de pandemia para (re)pensar en nuevas formas de crecimiento, una que nos lleve a una convivencia plena entre naturaleza y sociedad, donde nos demos cuenta de que la preservación de los ecosistemas no es sólo un asunto de moralina ambientalista, sino que tiene que ver con nuestra supervivencia. Si la Tierra está enferma, nosotros también.

Autor

Imagen de José Fuentes Zuleta
Estudiante de Sociología, Universidad Diego Portales. Secretario Ejecutivo de la Dirección Regional de Convergencia Social región de Coquimbo.