El cambio climático es un grave problema que afecta a todo el mundo ante la enorme producción de gases que intensifican el efecto invernadero y el calentamiento global. Es por ello, que la cumbre COP 25 que se desarrollará a fines de 2019 en Chile puede presentarse como una gran oportunidad para tratar este tema de forma más amplia. Donde sus objetivos principales, son: 1) poder fijar criterios para dar cumplimiento al Acuerdo de París, que busca la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero; y, 2) establecer mejores metas para la reducción de la contaminación en los distintos países.

Puede ser un tema que preocupe a la sociedad civil. Pero, ¿qué ocurre con las empresas? Según lo mencionado por Tironi y Zenteno, se puede decir que la empresa chilena en general, a través de la RSE, ha demostrado un acto de desinteresamiento, en donde surge preocupación tanto por el ámbito social como ambiental. Estableciéndose, ciertos compromisos y contribuyendo al desarrollo humano sostenible. De esta forma, también se pretende que sus operaciones no comprometan ni perjudiquen a las futuras generaciones.

Sin embargo, para que la empresa pueda operar debe contar con una LSO, cuyo permiso debe ser otorgado por la comunidad, sino pueden surgir protestas, demandas u otro tipo de manifestaciones. Por ende, la empresa debe poder transmitir la confianza necesaria a la comunidad.

Un ejemplo claro de que esto no se está cumpliendo a cabalidad, está relacionado con el caso de Quintero. Cuya ciudad ha sido parte de la contingencia nacional, debido a los altos índices de contaminación que existen por las emisiones de dióxido de azufre que generan las empresas. Estas emisiones han provocado a la población graves enfermedades, como también distintos tipos de cáncer. Pese a aquello, las empresas continúan con sus operaciones, por lo que persisten los síntomas como dolor de cabeza, vómitos y diarrea. Lo que finalmente termina perjudicando la calidad de vida de quienes ahí habitan. Esto ha sembrado la preocupación por parte de la comunidad, la cual se ha manifestado en contra de empresas como ENAP, la cual ha sido catalogada como una de las principales responsables (además de otras). Por lo que la comunidad les exige que terminen sus operaciones dentro del territorio.

Lo de Quintero es uno de los tantos casos que afectan tanto a la población como al medioambiente; ya que nuestro país, además, cuenta con las ciudades más contaminadas de Sudamérica, donde 9 de 10 presentan los mayores índices de contaminación dentro de la región. O, también, puede ser el caso de la sequía de la Laguna de Aculeo, cuyos recursos hídricos fueron sobreexplotados.  Además de otras problemáticas que afectan al medioambiente, incluyendo la contaminación ambiental que persiste y debemos soportar día a día en la Región Metropolitana.

La COP 25 puede ser la instancia perfecta para abordar estos temas que son realmente preocupantes, puesto que estamos viviendo los efectos negativos hoy en día, pero: ¿Qué ocurrirá con las generaciones futuras? ¿Qué mundo les estamos dejando? Por esta razón, también dependerá de las acciones concretas que decidan tomar los gobiernos y, además, de la voluntad que deben tener los empresarios para poder cambiar esta realidad que nos afecta a cada uno de nosotros y que reduce nuestra calidad de vida. Por esto, se debe tomar en cuenta las demandas de la comunidad frente a los problemas que se presenten.

Autor

Imagen de Sandro Díaz Galdames

Estudiante de Administración Pública en la Universidad Alberto Hurtado

 

 

 

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