Esta semana se han cumplido setenta años desde que Gabriel Mistral (1889-1957) obtuvo el Premio Nobel de Literatura. Lo que es un verdadero orgullo para Chile, es doblemente importante para la gente de la IV Región, especialmente para los habitantes del valle de Elqui, considerando que esta hija predilecta nació en Vicuña, que se formó en Montegrande y La Unión.
Se llamaba Lucila Godoy Alcayaga, quien desde muy joven empezó a escribir y a publicar algunas cosas, especialmente en La Voz de Elqui, temas tan interesante como los estudios de las mujeres, por ejemplo, que ilustra una visión muy avanzada a comienzos del siglo XX, que conservaría en artículos sobre el sufragio femenino.
Héctor Hernán Herrera ha publicado un interesante y completo libro, con aporte del Gobierno Regional, titulado Erque, Elqui, Vicuña (Santiago, Centro de Estudios Bicentenario, 2014), que tiene la particularidad de recoger el desarrollo cultural del valle y que dedica más de doscientas páginas a nuestra poetisa. Ahí cuenta, por ejemplo, que en La Serena tuvo una etapa como profesora, que lamentablemente no fue una buena experiencia, pues no contaba con el favor de la directora del Liceo de Niñas, que una vez le dijo a Gabriela: “Usted sirve para muy pocas cosas, tal vez para una sola. Su mala suerte está en que para eso para lo cual sirve, es algo que no le importa a nadie”. Esa “docente” apenas es recordada por esta actitud hacia la poetisa. Renunció al Liceo, intentó ingresar a la Escuela Normal, luego hizo clases en La Cantera, ¡tenía 19 años!
Uno de los versos de su poema “Valle de Elqui” muestra esta relación íntima entre ella y su territorio: “Mi infancia aquí mana leche/ de cada rama que quiebro”. Así recordaría más tarde la relación con su tierra original: “Siempre vivo unida al recuerdo de aquel sitio donde bebí la ruralidad que nunca he perdido. Campesina he sido siempre”. 
Escribiendo sobre el valle en 1933 dijo “soy cada día más regionalista”. Era el orgullo legítimo de quien ama lo propio, pero esto no le impide ser cien por ciento chileno y latinoamericano, y conquistar el mundo entero, como Gabriela Mistral.

Otras columnas de este autor

 

 

 

X