Unos gatos solitarios, pajareros y ratoniles, corren y saltan para saludar al benefactor  que los protegió en su primera infancia felina. Cuando asombra la energía de los animales cachorros ante sus amos de ayer y hoy. Donde hasta el circo milenario ya empieza a evitar el maltrato al animal. Y el gato con botas... 
Llegaron al mundo el día uno de enero del 2015. Nadie esperaba tal acontecimiento. -¡Miren que una gata de población de mirada vaga y llena de melindres consumo su primer parto debajo del catre antiguo! El abuelo no dijo nada; al otro día cuando la gata regalona hizo la presentación de los críos; la dueña sonreía y el anciano trataba de entonar eso de un año más.          
Y éstas que más parecen las primeras líneas para un cuento vinculado al Halloween o a una fábula temeraria en que los gatitos no dicen nada pronunciable al tono humano sobre esto de los abandonos prolongados. Los primeros estímulos para escribir sobre las navidades… incursiona mirando en el mundo felino de las poblaciones. En efecto, sólo un mes de ausencia por razones de cuidar la salud  y  en respuesta a otros  buenos amigos del hombre. Salen disparados para recibir al amigo afectuoso. Solos muy solos, aún. El octogenario tambalea y acaricia al negrito y al romano. 
El paisaje es solidario con la alegría que renace bajo los álamos de la población. Ya llegarán vecinos nuevos para las casas que están para la venta a menos de cien millones, dicen. La vista es hermosa frente a la bahía grande. 
Pocos, casi nadie, han reparado en una nota fugaz en la televisión internacional. Se trata del gato que resbala y cae al mar. Allí nada o se esfuerza por mantenerse a flote. Un marinero no lo piensa dos veces y se precipita al mar embravecido para salvar a su mascota. El gesto es observado desde la distancia y otros amantes de la naturaleza acuden a este rescate. Los gatitos solitarios de la población ya saben que aún hay generosidad humana. ¡Vale! 

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