La semana antepasada tuvimos una lluvia de aquellas, donde en 24 hrs precipitaron más de 130 mm de agua en la Región. Esta semana, el jueves, nuevamente tuvimos estas benditas lluvias y alcanzaron como 30 mm de agua caída promedio. Sin duda son muy buenas noticias para la Región ya que permite paliar, como dijo mi amigo Cristóbal Juliá, la megasequía que nos afecta. Sin embargo, sus efectos inmediatos no fueron  tan buenos para la gente. Lo que se pudo apreciar en terreno es que sencillamente, se perdió el sentido de urgencia. A pesar de contar en ambos eventos climáticos con información certera y con suficiente anticipación, sencillamente pasó lo que siempre pasa.  Calles anegadas, cortes de luz y agua, viviendas llovidas, inundaciones, en fin, como que quedó la percepción que no se actuó sino que más bien se reaccionó.  Definitivamente, no hubo el sentido de urgencia que muy bien representó Sebastián Pinera cuando ocurría cualquier evento de la naturaleza (reconstrucción pos terremoto o rescate de los 33). Asimismo, ese sentido de urgencia, era una obligación de todos quienes participamos del Gobierno como requisito básico para ocupar tal o cual cargo.  Frente a un evento, a como dé lugar había que buscar soluciones, rápidas y eficientes, para ayudar a la gente y mitigar los efectos. Era un principio rector de su gobierno lo cual hoy no se ve ni se percibe. De hecho, quienes nos comprometimos a ayudar y recorrimos los distintos sectores de la Región canalizando la ayuda, uno se daba cuenta que de parte del gobierno poco o nada llegaba.  Personas que se quedaron sin techo, con todas sus pertenencias básicas húmedas, sin comida y agua, etc. Para qué hablar de quienes viven en el interior de nuestros distintos valles, que simplemente se quedaron aislados por días, sin poder recibir el apoyo básico. Acá simplemente el concepto Urgencia no formó parte del vocablo de nuestros representantes. Bueno, este tipo de cosas son las que en definitiva apartan cada día más a las personas de la política, porque simplemente en la actualidad existe una desconexión o falta de sintonía brutal entre esta elite y la ciudadanía. Creo que es necesario a empezar a generar los cambios, para que nuevas generaciones recuperen esa confianza perdida de manera de aterrizar las decisiones de nuestros representantes  a las necesidades de la gente, lo cual primero se logra con líderes que tengan la capacidad de empezar a hacer estos cambios y con un grupo de nuevas caras que permitan acercar esas ideas a esos cambios tan necesarios son para el futuro de nuestro país. Por lo anterior, para recuperar los conceptos de Urgencia, Gestión, Metas, Plazos, debemos asumir la responsabilidad que nos cabe como ciudadanos y empezar a participar de los distintos procesos democráticos de manera que quienes nos representen tengan la validación social que hoy escasamente tienen.

 

 

 

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