Recuerdo que cuando niño mi madre fue a la Clínica Santa María a visitar al Presidente Eduardo Frei Montalva, el que había sido muy cercano a mi abuelo y a mis padres. Y recuerdo haberla escuchado decir que tras su operación, él le escribió en un papel “dile a tus hijos que me saquen de acá”. Sólo con el tiempo comprendí el real significado y alcance de esas dramáticas palabras en su brutal dimensión, cuando con ocasión del esclarecimiento del asesinato del sindicalista Tucapel Jimenez, se estableció por parte de la justicia ciertos elementos comunes que podrían existir entre ambas muertes, y en particular respecto de la actuación de la DINA y posteriormente de la CNI en la utilización de veneno para eliminar opositores.Fue en ese momento que la entonces senadora Carmen Frei, muy sola en un principio, se aventuró a sostener la tesis que sorprendió a muchos y confirmó las sospechas de otros, en el sentido que el Presidente Frei Montalva había sido asesinado por la dictadura. El sustento político era claro. Frei era entonces el único capaz de unir a la oposición a Pinochet, con un prestigio internacional que le permitía poder denunciar los graves atropellos a los derechos humanos y a las libertades, en todas partes del mundo.Luego, nuestra mesa directiva de la democracia cristiana, como partido, decidió hacerse parte como querellante en la causa que instruyó el ministro de la Corte de Apelaciones Alejandro Madrid el año 2009, quien sometió a proceso a seis presuntos responsables del delito de homicidio. Y esta semana recibimos la noticia amarga, pero que todos esperábamos en el anhelo de justicia, cual es la acusación deducida por el ministro Madrid, para que, en definitiva, estas personas sean condenadas como autores, cómplices y encubridores del homicidio del Presidente Eduardo Frei Montalva, en el que sería el primer magnicidio en la historia de Chile.Es un primer paso en la justicia definitiva hacia el más grande Presidente de la República, asesinado por la más cruel de las dictaduras. Por eso, hoy decimos más que nunca, como Partido Demócrata Cristiano: ¡Justicia para Frei! 

 

 

 

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