Con los problemas de salud de Hillary, la promesa de Donald Trump de ampliar, en caso de llegar a la Casa Blanca, el muro fronterizo entre México y Estados Unidos como una forma de frenar la inmigración ilegal, ya no sólo no se considera una locura, sino está siendo tomada en serio, e interesó a una firma israelí especializada en vallas de seguridad y muros divisorios, con gran experiencia  en este tipo de trabajos, que construyó las cercas que separan a Israel con Egipto  instaladas en parte de la frontera con Jordania, también la barrera-muro con el territorio palestino de la Franja de Gaza, y además levantó y maneja el sistema de seguridad perimetral del puerto de Mombasa, en Kenia.

Pareciera que, a pesar de las críticas, el tema no les disgusta a muchos norteamericanos, y de hecho ya existe un muro de varios kilómetros en la frontera con Tijuana desde 1994, levantado  en el gobierno de Bill Clinton,  cónyuge de la actual contendora de Trump, justamente bajo un programa de lucha contra la inmigración ilegal.

Han existido muchos muros famosos en la historia, como  la Gran Muralla China, la construcción humana más grande del mundo que se extiende a lo largo de casi 3.500 kilómetros a través de dicho país, o la Muralla de Adriano, en Inglaterra, la principal defensa con que contaban los romanos establecidos en Gran Bretaña contra las invasiones de los escoceses del norte, extendida a lo largo de sus 118 kilómetros de longitud.

Ahora surge la posibilidad de ser testigos históricos de la aparición de  un nuevo muro famoso : la Gran Muralla de Trump, con una extensión de más tres mil kilómetros, que es el largo de la frontera USA -México,  el que indudablemente podría ser de gran utilidad - siempre que lo pongan al revés - para impedir que los norteamericanos se pasen para el sur…

Autor

Otras columnas de este autor