Existe una forma de comenzar a erradicar de los estadios actos delincuenciales como los que vimos en aquel Wanderers - Colo Colo y esto parte por aplicar con decisión la Ley de Derechos y Deberes del Fútbol que promulgamos en junio del presente año.
Esta ley establece una serie de responsabilidades antes, durante y después para las autoridades, Carabineros y especialmente, para los dirigentes de los clubes, de las sociedades anónimas y la ANFP, que son los organizadores del campeonato, que tienen obligaciones en materia de seguridad en el marco de esta ley, pero se desentienden de todo ello simplemente llevando a la cancha y tribunas a guardias que no cumplen los requisitos para este tipo de eventos.
No nos explicamos cómo es posible que existiendo tantas dificultades y restricciones para acceder a entradas, siempre los barristas violentos tienen acceso a estos tickets y están en el estadio. Quienes asistimos periódicamente al fútbol con nuestros hijos somos registrados y se nos quitan bolsas de jugo, pero hace una semana en Valparaíso se ingresaron bengalas y se encontraron en la cancha incluso casquillos de bala. 
Nadie ha podido explicarnos por qué Carabineros demoró más de 15 minutos en ingresar a la cancha de Valparaíso, siendo que la ley no impide su presencia en el estadio y mucho mas aún, le otorga la supervigilancia del operativo de seguridad en los encuentros de futbol profesional. Y también cuesta entender que los escasos detenidos hayan sido puestos en libertad, incluso dos de ellos por maltrato de obra a carabineros.
En la Cámara de Diputados tendremos este martes una sesión especial para exigir la aplicación de la Ley de Derechos y Deberes del Fútbol, que entrega las herramientas para comenzar a erradicar la violencia. 
Y es necesario aplicarla con rigurosidad, haciendo inteligencia policial para desbaratar asociaciones ilícitas que han conformado barristas de algunos equipos, impedir que ingresen a los estadios, que si se registran estos hechos se identifique a los responsable y que los jueces utilicen sus facultades para evitar que los delincuentes puedan asistir nuevamente a los estadios, aplicando también la Ley de Control de Armas o el Código Penal según sea el caso.
Pero también es necesario que las sociedades anónimas y la ANFP cumplan sus responsabilidades. Que apliquen derecho de admisión e impidan el acceso a los estadios a estos mal llamados hinchas y se preocupen más de lo que pasa en la cancha que de recibir las utilidades de la televisión.

 

 

 

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