n un día del mes de abril, Arturo Volantines, autor del poemario “Sobre Eros & Tumbas” (Ediciones Mediodía en Punto, Fondo Editorial 2016 del Gobierno Regional de Coquimbo, Andros Impresores), puso en mis manos un ejemplar del libro mencionado. Confieso haberlo mirado en primera instancia, muy por encima. Pasado unos meses, lo encontré metido entre un alto de textos que, con desorden, vagan de aquí para allá sobre mi escritorio. Durante los primeros días del lluvioso y frío invierno que nos acecha, me apoltroné con él para leerlo con más detención; entonces, su contenido me sorprendió: Se trata de una riquísima mescolanza de prosa y poesía. Confieso que sólo sé valorar el verso cuando me gusta o no me gusta, tal como tantos otros que se meten entre poemas ajenos, en busca de sueños y cadencias. Arturo Volantines, nacido y criado en Copiapó, capital de Atacama, cuna de mineros, de idealistas personajes, armados con sables, bayonetas o de entintadas plumas o fantasmales héroes de cruentas batallas en lejanas tierras, no siempre recordados en la “historia oficial” de esta larga y angosta faja de tierra, que ha vivido muchas veces de su riqueza, llegó a La Serena allá por la década de los ’70 del pasado siglo en busca de nuevos derroteros para llevar el libro y la poesía más al sur de su Atacama querida. Sin darse cuenta cabal, se fue quedando en esta soñolienta ciudad, que despertó tras la pesadilla de la dictadura militar.El poemario resulta ser un canto de líricos alcances de amor hacia el lejano terruño, que pareciera remecerlo a cada momento y en cualquier lugar. Por años me he dedicado al tema de la identidad cultural. ¿Qué mejor ejemplo que nos otorga el poeta que clama y reclama por sus raíces copiapinas? Allá, en la puerta del desierto atacameño, se forjó la base de su intimo patrimonio, que aún engalana su identidad de líricos matices. Pese a los años transcurridos, ella lo busca y lo persigue. Dice, en boca de la Llorona: “Desde el susurro mentolado de eucaliptos del barrio Borgoño, la Llorona despotrica por mí…” Sin saber de qué modo calificar la obra, su lectura me llenó de sentimientos encontrados con mis propias vivencias, de ese niño desarraigado del sureño Arauco lebulense. 

Autor

Imagen de Gonzalo Ampuero Brito

Historiador, académico, arqueólogo y exdirector del Museo Arqueológico de La Serena

 

 

 

X