El 11 de abril Chile tendrá elecciones de Convención Constituyente, gobernadores, alcaldes y concejales. Miles de personas aparecerán en los votos, intentando ser elegidos para alguno de los cargos en disputa: entre ellos habrá numerosos militantes de partidos políticos y otros tantos independientes.

Es necesario destacar, por ser una noticia positiva, el interés por participar en esta etapa del proceso político chileno. Ya veremos las campañas y los resultados. Sin embargo, existen dos aspectos que aparecen habitualmente en la discusión electoral y en la organización del proceso, que plantean contradicciones que vale la pena revisar.

En el primer tema, llama la atención la continua valoración que hacen muchos postulantes de su calidad de independientes, apelando al carácter ciudadano del proceso constituyente. Al no aportar otros aspectos relevantes de información –como programas o trayectorias– cuesta comprender por qué esa sola condición podría ser una virtud por sí sola. De hecho, se puede ser independiente de las más diversas formas y en ese ámbito ha habido gobernantes de distintas calidades en el mundo. Por otro lado, los partidos políticos son muy importantes en las sociedades democráticas, aunque estén desprestigiados en la actualidad o no hayan logrado canalizar la representación o promover la participación.

Hay otro aspecto que es necesario revisar. Es una realidad que las listas más importantes del proceso constituyente y de las demás elecciones serán formadas por los principales partidos y coaliciones. Eso no implica que sus candidatos sean mejores o peores: simplemente serán sometidos al escrutinio ciudadano, que al final decidirá quién gobernará la región o el municipio y quiénes serán los constituyentes del 2021. De ahí emanará la legitimidad inicial de los representantes y a partir de ese impulso inicial se desarrollarán los importantes procesos políticos de los próximos años, que requieren a independientes con vocación de servicio y a militantes sin fanatismo.

Por lo mismo, esperamos que este 2021 no solo se vean caras y frases para la galería, presentaciones simplistas de independencia política o máquinas partidarias actuando. Es necesario que entre tanta elección haya una discusión real de ideas y una valoración de la alta política, de manera de avanzar efectivamente hacia mejores gobiernos locales y una Constitución a la altura de las esperanzas de la sociedad.