Cotidianamente y tranquilos en casa, observamos en los noticieros diarios de la TV, diferentes tipos de asaltos, cada vez con más violencia. A todos estos asaltos se le pospone el sufijo AZOS, quizás con un pequeño porcentaje de humor negro. ¡Qué lamentable o bien, pobre gente! atinamos a comentar con quien se encuentre al lado nuestro en ese momento. Quizás da tema para el almuerzo familiar del domingo. Luego se olvida y al otro día seguimos con la misma. Comentarios en la oficina. ¡La delincuencia nos tiene aburridos! La justicia no hace nada, la puerta giratoria, etc. etc. Mis estimados lectores. Nosotros no podemos cambiar las leyes que permiten cosas que  nos parecen inexplicables. 
Quienes tienen que cambiar o modificar las leyes son el Gobierno y el Parlamento. Pero mientras tanto no debemos quedarnos con los brazos cruzados, esperando que nos pueda tocar a nosotros o a algún vecino. ¿Qué hacer? o ¿Quién podrá ayudarnos  emulando al Chapulín Colorado? Muy simple pues señores. Nosotros mismos.  
Ud. yo, su vecino, mi vecino. ¿Conoce ustedes a los que viven en su cuadra? ¿Conoce usted al carabinero responsable de su plan cuadrante? Bien, descubramos la pólvora: Tomen la iniciativa, escriban en un papelito una citación para cada vecino de su cuadra, coordínense con el responsable de su plan cuadrante para que asista a esa reunión que usted citó en su casa. 
A lo más, le costará una tacita de café y dos paquetes de galletas.  Pequeña inversión para lo que pueden obtener. Organícense y elaboren un plan de seguridad individual y grupal de vecinos. Ya muchos lo han hecho. Más vale prevenir que curar dice el refrán y de esa manera evitaremos que cualquiera de nosotros en la cuadra salga entrevistado en la TV,  por un “Azo”  y los demás digan, “Que lamentable”. No hay tiempo que perder. Tomen la iniciativa. El cuidado parte por uno mismo.

Autor

Imagen de Marcial Robledano Perucich

Escritor.

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