Es muy clarificador lo que está ocurriendo en el país con esto de la Farmacia Popular,  todo un remezón en la salud, o más bien para el negocio de la salud que hacen los Laboratorios.  
No faltaron las críticas iniciales,  basadas en la eventual inconstitucionalidad de cualquier tipo de emprendimiento por parte del Estado,  o en el efecto que tendría en los pequeños negocios independientes…como si alguien fuera a creer esa preocupación por los negocios pequeños. Sin perjuicio de la descarada indignación de los laboratorios, que no pueden entender que alguien pueda atentar contra su “libertad de mercado”.
Sin embargo, la evidencia de los hechos pudo más, y hoy ya son más de 120 las administraciones edilicias, de todos los sectores políticos,  que han manifestado su interés en dicho proyecto. 
La verdad es que no hay mucho que entender, lo que ocurre es que en Chile hay dos mercados completamente distintos para los medicamentos: el público y el privado; son los mismos fármacos,  los mismos laboratorios y en muchos casos  las mismas marcas, pero el precio es muy diferente : una diferencia que se ha calculado en distintas proporciones, todas significativas. 
La diferencia se explica por las reglas del mercado, sin regulación alguna, que se aplican sin anestesia a los particulares;  pero todo cambia en  las compras públicas, donde hay precios reducidos  porque se compra mediante licitaciones, donde los valores de oferta son públicos e involucran enormes volúmenes de productos, y frente a ello los laboratorios bajan sus precios, pero sin que ello signifique que pierdan dinero… 
Ello deja en evidencia años de enriquecimiento ilícito a costa de los enfermos de Chile, muchos de los cuales murieron esperando por no poder pagar precios que, ahora se sabe, eran exageradamente abultados…
Habrá una sanción lo suficientemente dura para los responsables ?… más allá de una mínima multa y unas clases de ética…?

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