A una semana de las  elecciones municipales y habiendo pasado la euforia de los triunfos más mediáticos, es el momento de hacer un análisis que permita tener mayor claridad respecto a los resultados que cada coalición, pacto y subpacto obtuvo y evaluar cómo estos resultados influyen en el panorama político de Chile, especialmente en el período que aún le resta al Gobierno de la Nueva Mayoría.El resultado de las elecciones municipales sorprendió a muchos, especialmente por el alto porcentaje de abstención que se produjo; votó sólo el 35% de aquellos chilenos que tenían la opción de hacerlo y entre esta elección y la municipal del 2012, dejaron de votar alrededor de 800 mil personas. Esta tendencia a la baja en la participación ciudadana, en comicios que teóricamente son los más cercanos a los ciudadanos, porque se eligen las autoridades más cercanas a la población como son los alcaldes y los concejales de cada comuna, ha vuelto a reflotar el tema del cambio de voto obligatorio a voto voluntario, ya que frente a estos resultados se puede llegar a una pérdida de legitimidad del sistema.Pero esta elección dejó un claro perdedor, que es el Gobierno y la Nueva Mayoría.Quedaron fuera candidatos emblemáticos en las principales comunas grandes del país, lo que hizo cambiar el escenario y provocó un fuerte remezón en los partidos que la constituyen. Por otro lado y a pesar de los esfuerzos  con los que sistemáticamente se trató de desprestigiarnos, un mayor contingente de candidatos a alcaldes y concejales de Chile Vamos, como coalición de oposición, fueron elegidos a lo largo del país. Este escenario fue posible de lograr, gracias al esfuerzo unitario realizado por Chile Vamos,  que logró aglutinar el trabajo conjunto de los dirigentes regionales y nacionales de cada partido, sus parlamentarios y el tremendo sacrificio realizado por todos los candidatos, más allá de haber finalmente resultados electos o no. La confianza depositada por los electores nos motiva a redoblar los esfuerzos para lograr un cambio que permita mejorar las condiciones de vida de los chilenos, pero también y muy importantemente, volver a motivar a la participación ciudadana de ese 65 % de chilenos que pasivamente manifestaron su indiferencia y rechazo.