Asistimos en la actualidad a un circo político. Los actores principales son los candidatos y los partidos políticos. Y ofrecen un espectáculo preocupante. Los partidos eran asociaciones privadas que canalizan las aspiraciones de los grupos sociales y presentaban programas enfocados en el bien común, es decir,  en asegurar la felicidad de toda la población. En estos tiempos los partidos se han convertido en maquinarias burocráticas cuya única finalidad parece ser apoderarse del poder o, dicho de manera más brutal, apoderarse del botín en que se ha convertido el Estado. Los medios de comunicación están copados de noticias sobre corrupción, boletas falsas, aprovechamientos de funciones públicas para provecho de familiares y compadres, peticiones de jugosos empleos para militantes, aumento de beneficios para parlamentarios, sobresueldos, coimas y malversaciones. Y para colmo, candidatos y jefes de campaña se dedican a tirarse  barro unos a otros. Natural, entonces, que los políticos “profesionales” aparezcan por el suelo en las encuestas. Echamos de menos un debate en que prime la búsqueda de ideas para dar solución a los problemas que nos acosan. Porque mientras ellos pelean, continúa el estancamiento de la economía, la falta de crecimiento e inversiones, sube el desempleo y sigue el caos en la salud y la educación. Citemos un ejemplo que tenemos a la mano: el Centro de Diagnóstico y Tratamiento (CDT) en terrenos de la antigua cárcel serenense. Fue una de las promesas de la señora Bachelet en su primera campaña, y ahí sigue esa cuadra de excelente ubicación, como un bien despreciado. Estamos representados por 2 senadores y 2 diputados, con la asesoría de 7 consejeros.¿Cuál de ellos se ha preocupado en serio de llevar adelante ese proyecto? Y no  me digan que es por falta de dinero. Alguien calculó que con los bonos populistas que ha repartido la señora Bachelet se habría pagado la deuda histórica que se tiene con los proveedores de la salud y ese servicio esencial estaría funcionando bien. Se vienen las elecciones y nosotros seguimos aferrados a la esperanza.

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