Que lamentable el resultado del partido de Chile-Bolivia este martes recién pasado. Creo que todos quedamos un poco nerviosos respecto de la eventual clasificación a Rusia 2018. Más que mal, somos los bicampeones de América y en las 2 oportunidades dejando segundo al equipo argentino, una potencia mundial. Pero al final, ¿de qué hablamos después del partido?  De fútbol bien poco. Todo giró en torno a los dichos de un funcionario público, de exclusiva confianza de la Presidenta. Nada menos que el subsecretario del Trabajo y Previsión Social, el ciudadano Francisco Díaz. Este señor, con cero tino, señaló en su Facebook que -cito textualmente-: “Hice el sacrificio de venir al basural. Ratones, guarenes, pericotes, pulgas, piojos y olor a meao. Pero aquí estamos, gritando por Chile”. Las respuestas no se hicieron esperar, especialmente de la gente de fútbol que se sintió bastante molesta con sus dichos y en especial de la gente de Colo Colo, que, sin duda, fue la más afectada por sus palabras. Pero la pregunta del millón es qué habría pasado si este mismo comentario lo hubiese realizado un funcionario del gobierno de Piñera. Creo que la respuesta habría sido otra totalmente distinta. En primer término, los que se dicen paladines y protectores de la democracia (sólo cuando les conviene) habrían generado todo un escándalo y habrían solicitado su renuncia. Asimismo, otros habrían solicitado crear una comisión investigadora para analizar sus dichos y eventualmente habrían presentado una acusación constitucional. Al mismo tiempo, se le habría aplicado la Ley Estadio Seguro, porque queda claro que, con esa declaración, proviniendo de quien vino, incita a la violencia y al odio entre clubes. Paralelamente, otros operadores habrían presentado una querella en su contra, citando la Ley Zamudio, toda vez que sus dichos sin duda son fuertemente discriminatorios. Junto con lo anterior, otro grupo habría presentado una demanda ante la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, alegando que los comentarios expresados por una autoridad de ese nivel, sin duda, atentan contra la dignidad y los derechos de quienes se sienten representados o son hinchas de ese club, que, dicho sea de paso, nos guste o no, es el equipo más popular de Chile. Muchos de los medios de comunicación habrían hecho un festín con esta noticia, la cual hasta hoy estaría siendo lo central de sus líneas editoriales. Pero, en fin, acá lo que uno ve es que al final del día prima el doble standard de muchos en su actuar. Eso no es sólo hoy, porque desde hace un año que vemos que a un sector se le aplica todo el rigor de la ley y una publicidad negativa que condena sin un debido proceso -que es lo que corresponde en un estado de derecho- sólo a aquellos que son parte de ese sector. Juzgue Ud. porque estas actuaciones sólo dividen y nunca unen. Creo que es hora de madurar cívicamente y que a todos se les trate con la misma igualdad.

 

 

 

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