Los efectos del terremoto y posterior tsunami, nos están mostrando realidades humanas, que como sociedad, tenemos la obligación de intervenir. Digo esto por el contexto que me tocó ver en el sector de Peñuelas, a propósito de la campaña de ayuda que en conjunto con Roberto Dueñas y todo el equipo de la Radio Montecarlo hicimos esta semana. La verdad es que, sin perjuicio que el apoyo material que pudimos entregar mejoró su actual situación cotidiana, no por ello tenemos que llegar hasta ahí. ¿Qué es lo que uno pudo palpar de las conversaciones con todas esas maravillosas personas? La respuesta es simple: quieren ayuda sólo para salir adelante, para retomar su diario vivir y mejorar sus condiciones de vida. No quieren regalos, porque al final del día solo quieren oportunidades  para ellos y sus hijos.  Acá me detengo, toda vez que de esas conversaciones uno puede ver que a pesar de que esas personas lo están pasando mal, son ellas mismas las que quieren salir adelante. La ayuda es sólo el empujoncito para reiniciar su camino. Por lo anterior queda claro que no quieren un estado asistencialista que les solucione todo y determine su futuro, como está ocurriendo hoy en día, donde el actual gobierno pretende reformarlo todo para que en definitiva este Estado dirija tu quehacer diario, sea en el tema laboral, educacional, personal, etc. Por eso hoy más que nunca y dado como se están dando las cosas, como sector tenemos que tener la obligación y el compromiso de empezar a trabajar y difundir nuestro proyecto de sociedad, que funda su visión, como lo ha señalado siempre el presidente Sebastián Piñera, en una Sociedad de las Oportunidades, donde todos y cada uno de nosotros tenga desde la cuna la igualdad necesaria para construir su futuro y el de su familia. Una sociedad donde la superación de los individuos esté garantizada por un estado que trabaje por la gente y no se sirva de las personas como se pretende hoy. Para ello, a diferencia de lo que ocurre hoy por las erráticas reformas ideológicas que lleva adelante el gobierno de la Nueva Mayoría, se necesita forjar condiciones para generar inversiones y retomar el rumbo del crecimiento económico cuyo objetivo debe ser necesariamente  crear las condiciones de empleo no sólo respecto de su generación, sino que también de su calidad. El estado en consecuencia podrá cumplir sus programas y proyectos sociales no desde la perspectiva del control total, sino que desde el aporte que hagamos todos por la mayor creación de riquezas. Eso nos permitirá ir retomando el camino hacia un desarrollo no sólo económico, sino que también cultural, social, laboral y cívico. Asimismo, el estado podrá asumir de nuevo su rol subsidiario de manera de regular que esa igualdad de oportunidades siempre esté asegurada para todos en materia de educación, salud, vivienda y empleo. Hoy ese desafío debe convocarnos a todos los que pensamos que la libertad del individuo es la piedra inicial para construir una sociedad más justa e igualitaria, porque de esa manera seremos capaces de trabajar por todas las personas para que salgan adelante y en definitiva optimicen y concreten una mejor calidad de vida. 

 

 

 

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