Los noticiarios de la televisión abierta actualmente se reducen a tres temáticas: deporte ( majaderamente fútbol ), social ( que incluye denuncias, demandas, abusos y conflictos ) y policial/judicial.
Estos temas abarcan gran parte del total del noticiario, dejando en segundo plano a las noticias internacionales, económicas, políticas, culturales, científicas y de derechos humanos, entre otras. Lo que percibe el telespectador que sólo se informa a través de los noticiarios, es un mundo donde hay criminalidad, abusos, y donde el fútbol ocupa un lugar central.
Un reportero de TVN asegura que “la gente no entiende que esto es un negocio como cualquier otro. Si hago una autoevaluación, de 30 notas que damos, 5 son noticia. Si tienes una buena imagen de un hombre agarrando a combos a un micrero, tú puedes convertir eso en una historia. Rellenar, un buen clip con música y armas una cosa. Pero información, cero. Es algo que todos lo saben, pero nadie lo va a reconocer públicamente”. 
Un periodista señala que “si la gente se quiere informar más a fondo, lee el diario. Pero para ver el noticiario central, la gente quiere un resumen rápido y si se puede algo para entretenerse, mejor”. Afirma que los noticiarios hacen subir la percepción de la delincuencia para captar el morbo. “La gente no ve los temas que dice querer ver, como temas culturales o científicos”. 
“Hay ciertas temáticas que prácticamente son invisibilizadas por los noticiarios. El tema de la pobreza, el medioambiental, el de las minorías sexuales y temas urbanos. Entonces me parece que la oferta de contenido es pobre y uniforme”, asegura Diego Moulián.
Todo lo cual evidencia que cuando se dejan de lado temáticas relevantes, los medios no generan debate sobre los temas que afectan a la ciudadanía, y no se construye un espacio público que acoja a los sectores sociales. Por lo tanto, se afecta a la agenda pública y  a la salud del estado democrático.

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