La década de 1960 fue turbulenta. Para algunos -en especial campesinos, trabajadores y jóvenes- significó una gran esperanza. Pero otros chilenos sufrieron el impacto de la inseguridad y el temor. Pese al tiempo transcurrido, hay pasiones que no se han apagado. Ahora se cumple medio siglo desde 1967, año marcado por un sinnúmero de acontecimientos que nos dejaron huellas profundas, recuerdos imborrables para muchos. Fue, probablemente, el momento culminante.Cada uno de esos diez años tiene historias y protagonistas per se. Pero, como se está viendo ahora, es probable que 1967 haya sido el más rico. Es el año en que estallan -literalmente- dos procesos espectaculares. Uno fue la rebelión de los universitarios, simbolizada por un desafiante cartel en el frontis de la Universidad Católica: “El Mercurio miente”. El otro fue la Reforma Agraria.Las protestas estudiantiles eran sólo el comienzo de una efervescencia que cruzó todo el planeta y se manifestó paradigmáticamente en París en mayo y junio de 1968. El objetivo aparente era la reforma universitaria, pero tras esa demanda estaban el rechazo a la amenaza nuclear y la guerra (Vietnam), un distanciamiento inédito ante la sociedad de consumo y la solidaridad con el Tercer Mundo. En Chile, la Reforma Agraria apuntaba a cambiar la economía del país. Pero, más que nada, como dijeron los obispos católicos al iniciar la entrega de sus propiedades a los campesinos, se quería asegurar el reconocimiento de su dignidad. Como recordó, años más tarde, Alejandro Guerrero, vicepresidente de las Cooperativas Campesinas: “La Iglesia bajo el cardenal nos enseñó a organizarnos bajo los principios universales del cooperativismo. Fue nuestro pastor y conductor”. En este complejo período se sumó un factor crucial: la libertad de sindicalización de los campesinos.No fue tarea fácil. Pero implicó un vuelco profundo en nuestra sociedad. Lo esencial, 50 años después, sigue siendo el reconocimiento de campesinos y trabajadores como personas y como ciudadanos chilenos. 

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Imagen de Abraham Santibáñez Martínez

Secretario General del Instituto de Chile. Miembro de la Academia Chilena de la Lengua.Premio Nacional de Periodismo 2015

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