Una revista tecnológica destacaba el caso de la última edición de los premios de música del canal de cable MTV en USA. Recordaba que en la última edición de este año el programa en directo había tenido una audiencia un 40% menor al año pasado, llegando a los 4 millones de telespectadores. Pero la audiencia que tuvo el programa en el canal de MTV en la aplicación Snapchat fue de 25 millones de personas y sumando todas las señales que transmitieron los premios, casi todas de usuarios espontáneos, el evento llegó a 100 millones de jóvenes.
Es un ejemplo que explica la valoración de esta simple aplicación de teléfonos que ya supera los 16 mil millones de dólares. Hace solo 15 meses Snapchat incluyó su primera historia en vivo. Si hasta ahora no la ha usado lo animo a probarlo, no lo haga sin las instrucciones con tiempo de un adolescente, ellos ya han aprendido a usarla con sus amigos. Al abrir la aplicación parece una cámara de fotos o vídeos, pero en realidad es un espacio de conversación en torno a contenidos audiovisuales. Se la debería definir como una herramienta de comunicación aunque con su nueva herramienta del buscador de historias hoy ya es también una empresa de entretención especializada en los menores de 30 años.
La lógica de Snapchat no tiene nada que ver con la mentalidad de acumular momentos, en esa herramienta los usuarios se sacan centenares de fotos porque no piensan en guardarlas, las imágenes se usan como parte de las conversaciones y desaparecen cuando estas terminan.
Cuando todos esperaban quién sería el ganador de la nueva tendencia de los agregadores informativos como “News” de Apple, “Instant Article” de Facebook o la apuesta que se espera de la suma de Google y Twitter, el buscador de historias de Snapchat  consiguió la mayor repercusión en torno a la crisis del atentado de San Bernardino. 
Mientras sus competidores apostaban por los contenidos verificados por los medios , Snapchat se la jugó por subir puntos de vista anónimos, de los testigos, y transmitió su primer historia en vivo. Las encuestas serias en USA muestran que los menores de 30 no creen en los medios como nosotros.

Autor

Soy profesor adjunto en la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica donde trabajo desde hace 25 años. Llevo años en Twitter como @earriagada, también junto ideas en un Tumblr que ahora llamo "Oteando el #Tsunami Digital" para apoyar el lanzamiento de mi nuevo libro.

Mantengo revistas en Flipboard y comparto contenidos en Storify y Slideshare. Tengo un espacio en Facebook y mi CV en Adademia.edu.

Disclosure: Escribo habitualmente en los diarios El Día de La Serena y El Mundo de Madrid. También en Expansión (MX).

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