Y contra todos los pronósticos…ganó Trump.Donald Trump será el 45° Presidente estadounidense,  luego de derrotar  a Hillary Clinton, la favorita de las encuestas.Ninguno de los dos era un gran candidato, pero Hillary era la menos mala, porque tenía menor porcentaje de rechazo.Trump ya había dado un aviso, al derrotar  uno por uno a los otros 9 pre candidatos republicanos, todos políticamente más experimentados.Pero a muchos les extraña este resultado debido a las polémicas declaraciones de Trump durante la campaña, contra los inmigrantes mexicanos, contra los musulmanes, contra las mujeres, contra los tratados de libre comercio… en fin, contra todo lo que se moviera,  excepto aquella gran masa de blancos de origen anglosajón, conservadores, de escasa educación,  y que viven principalmente en los estados americanos del centro -fielmente representados en la serie Los Simpsons - a los que llegó muy fácilmente el discurso de que son los inmigrantes y los tratados los que les han quitado el trabajo.Ni que hablar de los debates donde  –ambos candidatos – compitieron  en un show de  insultos y descalificaciones personales del más bajo nivel.Es decir, un discurso políticamente incorrecto, que incluso provocó que  parte de los propios republicanos le diera la espalda -pero por un planteamiento fríamente calculado -  porque recurrió a los más ocultos y oscuros pensamientos de una masa precisa de votantes,  y acertó…Claro que otra cosa es con guitarra, y obviamente  el Presidente Trump será distinto al Candidato.Si bien estamos lejos de Estados Unidos, y tenemos un sistema electoral  y características muy distintas a los estadounidenses,  hay una lección que debemos sacar de todo esto.Cuando los políticos se alejan de la gente o, lo que es peor, la decepcionan con su corrupción es altamente probable que aparezcan personajes como éste, con planteamientos equivocados, pero distintos a la cuidada jerga política, que  nos den sorpresas… quizás no tan sorpresivas.

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