Durante la semana pasada se dio a conocer un fallo de primera instancia en el que la justicia ordena a la Universidad de La Serena (ULS) indemnizar a 24 docentes de esta casa de estudios, además de realizar una ceremonia de reconocimiento para despedirlos de la comunidad universitaria. Sobre esto, en primer lugar cabe agradecer a estos académicos una vida de entrega que dejará huellas imborrables en muchos de sus estudiantes, hoy profesionales, que sin duda hallaron en ustedes modelos y ejemplos a seguir. En segundo lugar, esta coyuntura representa una gran oportunidad para la Universidad, la que a través de las vacantes generadas por estos docentes, podrá incorporar a las nuevas generaciones de doctores formados en prestigiosas universidades nacionales e internacionales a través de llamados a concurso o aperturas de convocatorias para proveer cargos de planta y/o a contrata para media jornada o jornada completa. Cabe recordar que gracias en gran parte a los programas de becas estatales el país cuenta con 14.237 doctores de los cuales más de 5.000 estarían “boleteando” y más de 2.000 estarían cesantes, según cifras de la Asociación Nacional de Investigadores en Posgrado. Esto nos alerta acerca de la sub utilización y la precariedad laboral del capital humano para cuya formación se han invertido millones de dólares. Dicho esto, salta a la vista la necesidad de llenar los cargos vacantes con estos investigadores bajo condiciones laborales estables (a contrata o planta) que les permita realizar investigación. Creo firmemente que no se atomizarán las plazas vacantes en jornadas parciales aduciendo razones económicas, toda vez que la política de la actual administración de la Universidad de La Serena y en particular la de la Vicerrectoría de Investigación, la cual valoro y saludo, ha impulsado la investigación y ha logrado acreditar por primera vez a la Universidad en el área de Investigación, además de acreditar, en forma inédita, programas de doctorado íntegramente dictados por la Universidad.

Invito a las autoridades de la Universidad de La Serena a echar mano de todos los financiamientos ofrecidos por la Comisión Nacional de Ciencia y Tecnología orientados a la instalación de doctores en las universidades. Me refiero a los programas Subvención a la Instalación en la Academia, que otorga hasta 180 millones a la institución beneficiaria para instalar doctores a contrata, lo que considera el pago de remuneraciones por tres años, habilitación de espacios y gastos operacionales; y a Subvención a la Instalación en la Academia un instrumento similar al anterior que entrega recursos para instalar doctores en calidad de planta.

Nuestro país necesita dejar atrás su historia de exportador de materias primas para abrir paso a la sociedad del conocimiento y la generación de tecnologías. En circunstancias en las que se avecina la producción masiva de reemplazantes del cobre, tal como el grafeno, debemos repensar la forma en la que vamos a enfrentar el futuro económico. El Chile de hace un siglo atrás gozaba de una economía robusta de la mano de su principal exportación, el salitre, esto, hasta que surge un reemplazante de éste, el salitre sintético, lo que sume al Chile de entonces en una profunda crisis que transformó poblados enteros en ciudades fantasmas. Espero que esta vez y escuchando a la historia no nos transformemos solo en ruinas. Autoridades académicas, políticas y empresariales, ustedes tienen la palabra.

 

 

 

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