Planificar el crecimiento de las ciudades significa un gran desafío para la región y el país, considerando que permanentemente somos testigos del poder de la naturaleza. Las recientes marejadas en la zona costera, en la Avenida del Mar y Costanera con daños millonarios; anteriormente volcanes, tsunamis, terremotos y aluviones, hace que debamos tener en cuenta estos eventos en zonas de riesgo.
La experiencia internacional en urbanización como también los sistemas modernos de gestión de emergencias, indican que debemos tener en cuenta la amenaza que significan estos eventos, junto con la vulnerabilidad del territorio y su entorno, teniendo en cuenta el diseño estructural de obras, los materiales empleados, el emplazamiento, además de la composición del suelo. 
Para la urbanización en zonas de riesgo se pueden tomar costosas medidas estructurales de mitigación, como la construcción de piscinas decantadoras en quebradas; y también se puede promover la correcta utilización de instrumentos de planificación territorial como los planos reguladores que norman la ocupación futura del territorio, incorporando los estudios necesarios y todo el conocimiento disponible para ello. 
Por ello me resulta comprensible el interés del Seremi de Vivienda de la región, para que se incorpore en la actualización del Plan Regulador de La Serena un Estudio de Riesgo realizado precisamente con este objetivo, el que se hace cargo del efecto que tendría un tsunami en la ciudad y también de las obras de ingeniería necesarias para mitigar los efectos que ocasionaría dicho fenómeno en las zonas de riesgo. 
A esto se suma una potente señal del MINVU, con la tramitación de una serie de cambios en la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción que a las categorías de riesgo que deben considerar los Planos Reguladores, como inundación, aluviones, peligro volcánico, actividad humana; suma ahora fallas geológicas, mala calidad del suelo o inestabilidad y relaves mineros. De esta manera los planos reguladores mitigarán de manera más integral los eventuales daños en la población.
Cuando en el Congreso Nacional pensamos en crear una nueva Onemi, creemos que se debe tener en cuenta el trabajo y conocimiento de expertos y científicos en la gestión de emergencias. Así también creo que no se puede dejar de lado esa misma experiencia y el conocimiento al momento de planificar las ciudades para evitar mayores daños en una emergencia.

 

 

 

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