En el aniversario 471 de La Serena, nos encontramos los actores políticos  y políticos, apoyando un proyecto  vial, que ayudará  a la disminución  de la densidad vial.
La propuesta de una construcción del tren urbano para la conurbación La Serena-Coquimbo genera  simpatías en la comunidad y  adhesión entre las autoridades regionales, comunales y parlamentarias.
El proyecto aspira a  usar la línea férrea de la CMP, pero junto con eso, requiere la construcción de estaciones y otras obras.
Según los expertos que lo han  conocido, sostienen que existe la tecnología para concretarlo.
Las autoridades municipales han señalado que en Coquimbo y La Serena, ya no cabe un automóvil más, y eso se constata en la realidad diaria.
 Los tacos y congestiones alteran anímicamente  a los conductores, y saca lo peor de ellos con actos de agresividad, de modo que también se trata de mejorar la calidad de vida de ambas ciudades.
Posee un tremendo potencial para desincentivar el uso del automóvil, que en época estival, se transforma en una situación caótica.
El tren urbano debería ser una alternativa de transporte de calidad, con tiempos acotados y cómodos. 
No se trata de restar a los microbuses  o colectivos, es  complementaria a su función, además se  abren otras alternativas de recorridos, cómo los de acercamiento a las estaciones.
Pero sí resolverá la locomoción pasada la medianoche de La Serena a Coquimbo o viceversa, porque  escasea. Y quienes  trabajan y salen después de esas horas, normalmente tienen que pagar un precio alto por  traslado y eso no se puede corregir. 
Seguramente el tren urbano puede tener un recorrido muy atractivo, porque el tendido férreo atraviesa el sector poniente de  Las Compañías, y puede llegar a Guayacán en Coquimbo, que puede convertir a ambos sectores en atractivos turísticos, rescatando lo que siempre han poseído: una rica actividad cultural.

 

 

 

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