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Es el caso de Paolo Arenas Peñaloza, de 44 años de edad.

Robó en Alemania, estuvo condenado por el hecho, pero al final fue deportado. Regresaba al país y efectivos de la Policía de Investigaciones lo esperaban en la puerta del avión para proceder a su detención por una orden pendiente, pero lo que no esperaban es que en pleno vuelo robara un teléfono celular.

Es el caso de Paolo Arenas Peñaloza, de 44 años y nacionalidad chilena, quien en su paso por Alemania ingresó a una automotora no sólo para robar un vehículo de alto valor comercial, sino que intentó huir en el auto con una caja fuerte.

Fue detenido por la policía alemana y condenado por el delito de robo. Al cumplir dos tercios de la pena, fue deportado y la policía, alertada del hecho, lo esperaba en el Aeropuerto Internacional de Santiago para detenerlo.

Sin embargo, en medio del vuelo, Paolo Arenas sustrajo un teléfono iPhone de una pasajera argentina, quien al llegar al terminal aéreo se percató del hurto y denunció a la policía, la que se descubrió que había sido el mismo detenido el que cometió el ilícito, según detalló la inspector de la PDI, Romina Otto.

La madre del detenido, Ada Peñaloza Reyes, acudió al aeropuerto para hablar con su hijo. La PDI permitió su ingreso, pero cuando verificaron sus antecedentes se percataron que mantenía una orden de aprehensión vigente por el delito de estafa, por lo que fue detenida.

De este modo, tanto la madre como el hijo quedaron detenidos en Policía Internacional, para durante esta jornada quedar a disposición de la Fiscalía y ser formalizados.

Fuente: Biobiochile

 

 

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