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El Día
Los profesionales sostienen que entre más se pueda conversar a nivel familiar, en colegios y entre pares, es más fácil prevenir este tipo de situaciones.

Las consultas por suicidio en adolescentes han aumentado considerablemente durante la pandemia de Covid-19, que ha afectado fuertemente a la salud mental.

Según especialistas, esta situación se ha generado por un aumento de cuadros de ansiedad, depresión y violencia intrafamiliar, así como también de descompensaciones de enfermedades psiquiátricas previas e incremento de consumo de alcohol o drogas.

Por otro lado, el retorno a clases presenciales también ha cooperado en el estrés emocional de algunos jóvenes.

En este contexto, Nathaly Leiva, psicóloga del Cesfam Juan Pablo II, recinto dependiente de la Corporación Gabriel González Videla, concuerda  conque las ideas de suicidio en los adolescentes son más comunes de lo que se cree y afirma que en el escenario actual han ido incrementando.

“Es un tema muy importante que se tiene que abordar. Ya no es algo que sea tan poco común, y entre más se pueda conversar, tanto a nivel familiar, escolar o incluso entre los mismos amigos, es más fácil prevenirlo. Antes uno creía que entre menos se conversara era menos probable que pasara. Pero eso es un mito”, señala la profesional.

Leiva sostiene que un tema importante en el que se debe trabajar es en la prevención. “La idea es prevenir, más que tratar a los jóvenes después de un intento de suicidio. Por eso el trabajo con los colegios es importante, a través de talleres sobre prevención con el objetivo de que los profesores conozcan los síntomas o signos, para que luego puedan reconocer estos factores de riesgo y traspasen a los padres estos conocimientos y se aborden estos temas”.

La psicóloga afirma que se tiene que observar los ciclos del adolescente que pueden determinar alguna situación compleja que estén viviendo.

“Por ejemplo que cambie mucho su calidad y cantidad de sueño, que su alimentación disminuya o se incremente, un rendimiento escolar distinto al que tenía antes. Falta de motivación o interés por cosas que le gustaban. El aislamiento, cuando no quiere salir con sus amigos y el descuido de su apariencia. Pensamientos de muerte y de mucha irritabilidad, estos son factores de riesgo”, explica Leiva, quien señala que se le debe tomar el peso cuando el joven dice que no quiere seguir viviendo, porque, la mayoría, con esta acción se encuentra pidiendo ayuda.

Red de apoyo



En Chile, aproximadamente, mueren 1.800 personas cada año por suicidio, de acuerdo a cifras del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS), por lo que saber cómo abordar el tema es vital.

En este contexto, desde RADAR (Red para la atención y de derivación de adolescentes en riesgo) han puesto a disposición de la comunidad un libro o manual, el cual puede ser descargado gratuitamente en el sitio web www.ayudaradar.cl. En él, se describen las emociones en la adolescencia, las características de las conductas suicidas, la prevalencia del suicidio adolescente, acciones que previenen conductas de riesgo y recomendaciones para las personas que se ven enfrentadas a un posible caso de suicidio.

“Con este manual queremos llegar a todas las personas que pueden prevenir y apoyar a los adolescentes en momentos difíciles. Queremos seguir consolidando nuestra extensa red de apoyo, porque para RADAR todos somos parte de la cadena preventiva que trabaja a favor del cuidado de la salud mental adolescente”, señala el Dr. Francisco Bustamante, director de RADAR, académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes y psiquiatra de la Clínica Universidad de los Andes.

 

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