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El Día
Agricultores, organizaciones de regantes y empresarios de esa región – de donde sería extraído el vital elemento - formularon un llamado a las autoridades a rechazar de plano la extracción de agua de la zona para llevarla al norte del país, según propone el proyecto de la Fundación Reguemos Chile.

El año 2015 se constituyó oficialmente, la Fundación Reguemos Chile, agrupación ligada al empresario Juan Sutil, empresario agrícola y presidente de Empresas Sutil, para hacer realidad de una vez por todas, un viejo proyecto que en Chile data de los años 50 del siglo XX: traer agua desde la zona centro sur del país hasta el árido norte, con el fin de incorporar nuevas hectáreas de cultivo a través del riego.

Se trata de la “carretera hídrica”, proyecto que implicaría una inversión de entre 15.000 y 20.000 millones de dólares para materializarlo, y a través de esa mega obra, captar, almacenar y transportar el excedente de agua de los ríos de la Región del Biobío, para llevarla a casi 2 mil kilómetros hacia el norte, hasta la regiones de Atacama y Coquimbo, en donde el agua es escasa y necesaria para distintos usos, entre ellos la agricultura.

El objetivo principal de la iniciativa es incorporar hasta un millón de hectáreas para el cultivo y doblar así la superficie regada de nuestro país, con el fin de potenciar la agroindustria nacional, consolidando a Chile como una “potencia agroalimentaria”.

No obstante, sus mismos impulsores han señalado que en la eventualidad de ser declarado de interés público por el gobierno, la “carretera hídrica” es un proyecto de largo aliento, el cual se espera ir concretándolo por tramos. De hecho, se estima que la construcción completa puede tardar 15 años hasta su última etapa en la región de Atacama.

Y si bien, la carretera hídrica ha sido defendida por varios gremios empresariales, como la SONAMI, la SNA, el Consejo Minero, y la CChC, e incluso, hasta el propio ministro de Agricultura, Antonio Walker, la ha calificado como “un proyecto muy interesante” – aclarando eso sí, que “primero hay que ver su factibilidad”- lo cierto es que cada vez son más las voces que, desde distintos sectores, manifiestan su total oposición al proyecto.

La voz de los gremios del Biobío

Junto a las voces de expertos medioambientales que se han escuchado durante los últimos días criticando la carretera hídrica, especialmente ante las cifras de déficit hídrico que hoy presenta la región del Biobío (25%), y poniendo en conocimiento que los caudales de los ríos de la zona continuarían disminuyendo en las próximas décadas producto del cambio climático, ahora se ha sumado el rechazo de los gremios de la región.

A través de un comunicado conjunto entre la Multigremial del Biobío, la Sociedad Agrícola del Biobío, la Asociación de Canalistas del Laja y otras juntas de vigilancia y comunidades de agua de la zona, manifestaron el anuncio de proponer “la construcción de una ‘Carretera Hídrica’ es una antigua mala idea, que se desechó en los años sesenta por ser inviable, tanto técnica como financieramente, y porque se basa en una premisa equivocada: que en el Biobío existiría abundancia y excedencia de agua, lo que es completamente falso”.

Al respecto, agregan que “todos los estudios técnicos y científicos demuestran que no existe agua excedente para trasvasijarla hacia el norte desde el río Biobío”, añadiendo que “si el objetivo de la ‘Carretera Hídrica’ es incorporar nuevas hectáreas de cultivo, ello es posible de hacer en las zonas donde existen ríos sin que sea necesario trasladar el agua a miles de kilómetros. Sólo en el Biobío, se podrían duplicar las actuales 150 mil hectáreas agrícolas sin requerir inversiones de la magnitud que necesitaría este proyecto”.

Para los gremios de aquella región, la construcción del proyecto implica un “costo económico altísimo” para el Estado, el cual aseguran, tendría además que subsidiarlo con 2.000 millones de dólares, según sus autores, “lo que equivale a más de 10 años del presupuesto anual de la Dirección de Obras Hidráulicas, que construye obras de riego para toda la agricultura nacional”, señalan.

Iniciativa “perjudicial”

En el comunicado, los gremios del Biobío advierten además, que el proyecto de carretera hídrica vulnera y pasa por encima otros usos que se les da a las aguas de la zona y que no necesariamente están vinculados a la tenencia de derechos de aprovechamiento de agua.

Entre estos otros usos señalan, se cuenta el valor escénico, la necesidad de caudales de dilución, territorialidad indígena y el efecto en la fauna marina, entre otros. “Así entonces, las extracciones adicionales de agua acrecentarán y/o generarán conflictos entre usuarios que pueden escalar hasta niveles impensados que finalmente atentarían contra el desarrollo de la región en las que se originan las aguas”, manifiestan.

“Adicionalmente”, aseguran “si se concretara esta idea, provocaría un severo daño medioambiental en el Gran Concepción, por cuanto se afectaría el caudal ecológico mínimo que permite la dilución de los procesos sanitarios e industriales que descargan en su curso”.

Otras voces discordantes

En los últimos días, Diario El Día también ha podido recoger algunos testimonios de expertos y profesionales que han pasado por nuestra ciudad para asistir a seminarios o encuentros con los gremios del agua, y quienes se han mostrado escépticos con el proyecto de carretera hídrica.

Uno de ellos es la ecologista Sara Larraín, quien descartó una carretera hídrica desde el sur del país hacia la región, indicando que solo algunos podrían pagar por esa agua dulce, por lo cual, se deduce, sería un proyecto que beneficiaría sólo a algunos sectores de la agricultura, temática que la ligó con la privatización de los derechos de aprovechamiento de agua.

“En los países en que hay asignación de derechos (de agua) son derechos de aprovechamiento temporales, pero el agua sigue siendo del Estado o de todos los habitantes de la nación. Pero en Chile se operativizó esta entrega del derecho de aprovechamiento en el Código de Aguas, vinculado al artículo 19, número 23 y 24 de la Constitución, que estableció que si usted, este derecho de aprovechamiento lo inscribía ante la ley, eso le daba la propiedad sobre este derecho”, señaló en su oportunidad.

En tanto, desde el mundo de la ingeniería, Gastón Dussaillant, gerente comercial de la empresa tecnológica, Capta Hydro, y que tiene su foco puesto en la mejora de la gestión del agua para el riego con tecnología propia, señaló que es necesario enfocarse en el tema de la eficiencia en el uso del recurso hídrico, antes que en las grandes obras, teniendo en cuenta que la mayor parte de los canales de riego del país no se encuentran revestidos, lo que genera que entre un 10 y un 40% de su caudal total, presente pérdidas por filtración, evaporación, rebalses, gestión inadecuada, falta de información, e incluso, robos de agua.

“Si se recuperara ese 30% de agua que se pierde, se podría regar hasta un millón de hectáreas más o menos, a través de riego tecnificado”, explicó. Justo la misma cantidad de superficie que pretende regar el proyecto de carretera hídrica.

“Hay cada vez más conciencia de la necesidad de hacer un uso más eficiente del agua pero todavía está bastante arraigada la idea de que se necesitan solo grandes obras y no necesariamente mejorar la eficiencia. Y el foco muchas veces está hacia ese tipo de soluciones. Ahora, no digo que esas obras quizás no puedan ser necesarias, pero hay soluciones de más corto plazo, como la implementación de tecnología de cara a mejorar la gestión, que se pueden efectuar de manera más simple”, señaló.

 

 

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