• Se realizaron 59 detenciones desde esta mañana.
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Guillaume Souvant | Agence France-Presse
Las protestas de este colectivo popular comenzaron en calma en medio de un fuerte despliegue policial, con manifestantes cantando el himno nacional “La Marsellesa” y enarbolando carteles en los que podía leer mensajes como “el poder al pueblo” o “¡Fuera Macron!”.

Escaramuzas entre manifestantes y policías estallaron este sábado durante protestas de los “chalecos amarillos” en París y otras ciudades de Francia, en una nueva jornada de movilización nacional contra la política del gobierno de Emmanuel Macron.

Las protestas de este colectivo popular comenzaron en calma en medio de un fuerte despliegue policial, con manifestantes cantando el himno nacional “La Marsellesa” y enarbolando carteles en los que podía leer mensajes como “el poder al pueblo” o “¡Fuera Macron!”.

Pero las primeras escaramuzas se resgistraron a primeras horas de la tarde cerca del Arco del Triunfo, en uno de los extremos de la famosa avenida de los Campos Elíseos de París, donde en las últimas protestas se registraron también enfrentamientos.

Manifestantes lanzaron fumígenos y piedras contra los gendarmes, que respondieron con disparos de gas lacrimógeno y cañones de agua.

“Vinimos a París para hacernos escuchar”, dijo a la AFP Patrick, un manifestante de 37 años que viajó desde Savoya (este).

“Hemos recobrado fuerza desde hace una semana y vamos a seguir”, aseguró Thibault Devienne, un “chaleco amarillo” de 23 años.

Unos 5.000 policías antidisturbios se desplegaron en la capital, donde realizaron 59 detenciones desde esta mañana.

Pasado el mediodía, se contabilizaban 32.000 manifestantes en toda Francia, incluyendo 8.000 en París, según cifras del Ministerio del Interior, que muestran un alza en la participación en relación a la semana pasada a la misma hora (26.000).

Medidas concretas

Miles de manifestantes desfilaban también en otras ciudades de Francia, como Bourges, una ciudad del centro de Francia donde 6.000 “chalecos amarillos” se dieron cita. “Queremos demostrar nuestra unidad en el corazón de Francia”, explicó Priscillia Ludosky, una figura de los “chalecos amarillos”.

Dieciocho personas fueron detenidas al margen de la protesta. Se registraron choques entre manifestantes y policías en una calle comercial de la ciudad.

“Esperamos medidas concretas, los anuncios de Macron son migajas que pagan los contribuyentes. Nos pide hacer esfuerzos, pero son ellos los que deben hacerlos, hay tantos abusos y privilegios entre los políticos”, denunció Carole Rigobert, una mujer de 59 años acompañada por su marido.

Hace menos de 24 horas, el presidente Macron desató una nueva polémica al declarar que “los problemas por los que atraviesa nuestra sociedad se deben a veces a que demasiados de nuestros conciudadanos piensan que podemos conseguir” algo “sin esfuerzo”.

En Burdeos, Toulouse, Nîmes, Lille y Nantes miles de personas se echaron también a las calles.

Temores de violencia

El prefecto de la policía de París, Michel Delpuech, dijo temer que las protestas de este sábado sean “más radicales” que hace una semana.

“Observamos semana tras semana una tendencia hacia un comportamiento cada vez más violento”, apuntó Delpuech. Estos grupos tienen en el punto de mira los “lugares de poder”, añadió.

El dispositivo de seguridad de este sábado responde a este miedo con 80.000 efectivos en todo el país. “Los alborotadores deben entender que no pueden seguir tomando como rehenes a los habitantes de los centros de las ciudades”, declaró el secretario de Estado al Interior, Laurent Nuñez.

El sábado pasado fueron unos 50.000 “chalecos amarillos” los que salieron a manifestarse a lo largo de la jornada en toda Francia, una cifra en aumento con respecto a finales de diciembre, pero muy por debajo de los casi 300.000 que participaron en las protestas a mediados de noviembre.

El movimiento empezó como una manifestación contra el alza del precio de los combustibles, pero ha derivado en una revuelta contra las políticas del gobierno de Macron.

Para intentar calmar los ánimos, el mandatario ha anunciado una serie de medidas, valoradas en 10.000 millones de euros, para aumentar el poder adquisitivo y reducir la presión fiscal, que incluye el aumento en 100 euros del salario mínimo. Pero esto no ha impedido que la movilización continúe.

Cientos de personas, muchas vestidas con chalecos amarillos, desfilaron también en Londres contra la austeridad.

Desde el inicio de las manifestaciones 10 personas han muerto en accidentes relacionados con las protestas y más de 1.600 han resultado heridas.

En Bélgica, donde se ha visto emerger manifestaciones de “chalecos amarillos”, un hombre que participaba en un piquete en una autopista murió el viernes por la noche atropellado por un camión, en el primer deceso vinculado con este movimiento social en ese país

 

 

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