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Emol (Referencial)
El expersonero de gobierno y hoy candidato presidencial así se refirió al retiro del 10% de las AFP, medida a la cual se opuso hasta el final. Además, analizó la situación actual del país, indicando que nos encontramos en un punto de inflexión donde se deben aplicar medidas urgentes para provocar el cambio que se necesita.

Ignacio Briones, quien de ministro de Hacienda de Sebastián Piñera pasó a ser el candidato presidencial de Evópoli, reconoce una polarización política en el país, lo que dice es una mezcla de varias cosas, donde no existe el diálogo que quieren todos los chilenos y chilenas.

-¿Le quedó un sabor dulce o amargo tras su paso por Hacienda?

“Ni dulce ni amargo, ninguno de los dos gustos califican, porque nos tocó enfrentar algo muy inédito, primero el estallido social del 18 de octubre y luego la pandemia, que no estaba en los planes de nadie. En ese período no paramos, dimos lo mejor nuestro, trabajamos los fines de semana, trasnochamos y no paramos para hacerle frente a una crisis de un calibre que no veíamos en un siglo.

Entonces, creo que no cabe sacar cuentas dulces ni amargas, simplemente reivindicar que trabajamos mucho, que desplegamos muchos recursos, mucha iniciativa con aciertos y errores como toda obra humana, pero si tuviera que resumir en un concepto, que me atrevo a aventurar, es que creo que con el tiempo y la distancia, cuando salgamos de la inmediatez y de la angustia tan extendida y tan natural, que es propio de la pandemia, vamos a madurar lo que hicimos como país en este tema.

Por supuesto nunca nada será suficiente para la magnitud de este shock, pero creo que se va a rescatar y a valorar los recursos que se comprometieron como lo han reconocido múltiples organismos internacionales. El anticiparse a las vacunas estamos viendo los frutos hoy día. Creo que no hay que poner todo esto en blanco y negro, en dulce o amargo, lo amargo ha sido para las familias, para las personas, para aquellos que han perdido sus seres queridos, nuestros amigos, las pegas, el dolor, pero también creo que hay una luz de esperanza que podría ser el sabor dulce al que hay que invitar a los que vienen a mirar con realista optimismo, porque nos vamos a levantar de esta y vamos a salir adelante”.

-¿Se dice que usted le decía las cosas en su cara al Presidente Piñera cuando defendía sus argumentos. ¿Cuál fue el mejor round que tuvo con él?

“Nunca tuve round, pero acepto que yo soy así, siempre digo las cosas de frente, con argumentos y así fue con el Presidente Piñera desde el primer día de mi gestión. Tuvimos diferencias, pero tuvimos acuerdos, el presidente, contrariamente a lo que muchos piensan es una persona que sabe escuchar, sobre todo cuando le dan buenos argumentos. A veces a uno le va bien, a veces le va mal, pero siempre tuvo una relación muy directa, muy profesional con él, basada en argumentos y creo que eso es lo que se hace en cualquier pega, tener un buen jefe, un buen trabajo, poder sentirse con la libertad de plantear sus puntos de vista aunque la otra persona no esté de acuerdo con uno”.

-Lo del round se lo dije de manera figurada, porque se dice que usted es bastante tozudo cuando defiende sus argumentos...

“Yo soy una persona de muchas convicciones, pero siempre estoy abierto a cambiar una opinión cuando escucho un argumento en contrario que me persuade y me convence, así lo he hecho siempre, pero obviamente que cuando uno diseña una política o plantea determinada medida y se la tiene que plantear al presidente de la república no va pidiendo perdón por ella como si no creyera en la misma, uno va con la convicción, pero obviamente todo siempre sujeto de análisis y de diálogo. Así también lo demostré en el Congreso, donde me tocó sacar adelante 28 leyes, casi dos por mes, eso supone estar mucho en el Congreso. Implica llegar a acuerdos”.

-Usted fue un férreo opositor al retiro del 10%, ¿aún cree que fueron un error?

“Yo lo que siempre he dicho y es algo que reivindico con fuerza, porque soy así de convicciones y que habla de frente. Yo dije dos cosas, primero, que no soy nadie para juzgar el uso de los recursos y las necesidades de las personas. Estoy muy consciente que hay muchas familias que lo pasaron muy mal y lo siguen pasando mal. Pero sí era mi deber como ministro de Hacienda, advertir que esos retiros no estaban exentos de costos, que no son gratis, es mi deber como autoridad, lo haría una y otra vez, porque eso es lo que corresponde, decirlo de frente, aunque sea impopular, con argumentos, mirando a las personas a los ojos. Uno podrá estar de acuerdo o en desacuerdo y estoy consciente que la mayoría de las personas estaba en desacuerdo conmigo. De hecho, su hubiese buscado una popularidad fácil, como muchos lo hicieron, nada más fácil para mí que haberme plegado a ese carro”.

-¿Cómo impactó en su gestión esta aprobación del 10%? No solo en la popularidad, porque usted era el dueño de la billetera...

“Yo no me muevo por popularidad, siempre lo he dicho y lo mantengo. Sé que puede ser un poquito contraproducente con el hecho de ser candidato, porque un candidato requiere popularidad, pero sabe qué, la popularidad puede ser efímera”.

-¿Pero no quedó con un ala herida tras dicha aprobación? Porque se opuso a brazo partido al retiro...

“No, yo no quedo herido, si uno tiene que ajustarse al debate, lo que yo siempre dije es que esto tiene costos. También dije que este tipo de cosas había que hacerlas de acuerdo a las reglas del juego y no violando la Constitución. Cuando uno empieza a cambiar las reglas del juego, los juegos empiezan a dejar de ser jugados por los actores. Es fundamental cuando entramos a un proceso constituyente, entre ocho de cada diez chilenos dijimos queremos una nueva Constitución y queremos que sea redactada por representantes especialmente electos para este efecto, es fundamental honrar las reglas de nuestra actual constitución o si no qué señal le da a la nueva Constitución, a esas nuevas reglas, que tampoco las vamos a respetar. Creo que el problema es mucho más complejo. Lo más fácil para mí es decir ‘yo estoy a favor’ y me subo al carro de aquellos que lo impulsaron y que hoy día se vanaglorian de los mismo, como si eso tuviera algún mérito, se hubiera creado algún tipo de mecanismo de más largo plazo u otras medidas de apoyo como incansablemente los equipos del Ministerio de Hacienda trabajaron”.

-¿Y cree que hay un abuso al proponer un tercer retiro del 10%?

“Me parece que hay un oportunismo evidente en algunos actores, tenemos muchas elecciones ad portas, es una causa muy popular. Insisto, no soy nadie para juzgar las necesidades de las personas, pero a sabiendas que eso va a tener un daño muy importante el día de mañana, así que no hay que cansarse de advertirlo”.

-¿Cuál cree que es el rol que debe jugar el Estado en la actual sociedad y con los cambios que ha habido?

“El estado juega un rol fundamental en distintos ámbitos, no podemos concebir una sociedad sin estado, porque asegura que impere la ley, el estado de derecho, la justicia, en fin. Pero el Estado también tiene un rol fundamental en aquello que nos convoca que son las políticas sociales y cómo nos hacemos cargo de las brechas, expectativas, de los dolores y de las frustraciones que han estado en evidencia. Yo lo quiero decir con toda claridad, nuestro Estado hace aguas. Nuestro Estado con suerte está en el Siglo XX, no tiene una orientación pensada en el ciudadano, no se debe al ciudadano. Nosotros necesitamos un estado para la ciudadanía y no al revés, una ciudadanía para el Estado. Los chilenos y chilenas se sienten maltratados, abusados, sienten que el Estado beneficia solo a los que trabajan en el Estado, pero que al ciudadano no lo beneficia o lo beneficia poco y eso es tremendamente dañino”.

-¿Debería ser un Estado menos o más asistencialista?

“Deberíamos tener un mejor Estado, que ponga al ciudadano en el centro, creo que esa es la clave. Yo no tengo miedo a tener un Estado más grande, no soy dogmático, me rebelo en contra de un Estado ineficiente, contra un Estado que no rinde cuentas, con un Estado que no es capaz de demostrarle al ciudadano que se saca la mugre pagando sus impuestos. Insisto, desde la persona más humilde que paga el 19% de su ingreso en IVA, hasta las de mayores recursos que no es capaz de demostrarle que está gastando bien ese dinero, creo que es un deber moral del Estado y nosotros avanzamos en esa dirección”.

-Según su visión, ¿en qué momento económico y social se encuentra el país. Estamos en un punto de inflexión?

“Nosotros estamos en un punto de inflexión, ese es mi convencimiento. Estamos empezando a salir de la pandemia, tenemos las vacunas que son una señal auspiciosa, Chile lo ha hecho bien, compramos anticipadamente en distintos laboratorios lo que le está permitiendo al gobierno hacer una vacunación masiva, lo cual es una muy buena noticia que va a reactivar la economía, pero por sobre todo va a aliviar la angustia a nivel de salud particularmente de las poblaciones de riesgo. Pero el punto de inflexión viene por dos lados. En primer lugar, vamos a tener que hacernos cargo de las grietas de la pandemia, aquí va a haber fisuras.

Una vez que lo peor de la crisis sanitaria haya pasado, es cierto, la economía va a ir retomando fuerza, nuestra cotidianidad también, pero van a subsistir una serie de impactos. El primero de ellos, qué vamos a hacer con los chicos, las chicas que perdieron el año escolar, particularmente en los sectores más vulnerables que no tienen conectividad digital, que no tienen a los padres apoyándolos en su casa. Nos vamos a hacer los lesos como si hubieran pasado de tercero a cuarto básico o vamos a reconocer que acá hay un forado. Lo mismo va a pasar en las listas de espera de la salud, lo mismo en el mercado laboral, la pandemia aceleró el cambio tecnológico. Hay empleos que van a desaparecer, hay otros que se crean y para eso requerimos capacitación, reconversión laboral, que el mercado laboral se adapte a esta nueva realidad. Pero el punto de inflexión tiene que ver también con reconocer con todas sus letras que acá tenemos que hacer reformas económicas bien profundas para igualar esta cancha de oportunidades, para ir cerrando esta brecha de expectativas”.

-¿Cree que los chilenos son más desconfiados hoy al conocerse casos de corrupción o abusos policiales?

“Sí, son más desconfiados, este es un proceso que ha venido creciendo en el tiempo. Cuando uno mira los distintos indicadores la desconfianza se ha venido instalando, se ha venido incrementando, creo que todavía es tiempo de revertirlo, porque un país sin confianza, sin cohesión social, sin encontrarse en el otro, sin reconocer al otro, no prospera. La clave es reconocer al otro, nuestras diferencias sociales, étnicas, regionales, educacionales; reconocerlo como un igual en dignidad, si no somos capaces de ese esfuerzo la desigualdad y la desconfianza van a seguir cundiendo y no hay empresa, no hay proyecto común que pueda ser llevado a buen puerto si es que no estamos todos remando para el mismo lado”.

-Hace rato hay una polarización política en el país, ¿cree que se ha producido por las ansias de poder o por los egoísmos e individualismos?

“Es una mezcla de varias cosas. Lo primero que hay que constatar es que la polarización política no conversa con la mayor moderación, la mayor inclinación al diálogo que tienen los chilenos y chilenas. Me parece que ven a los políticos como en un planeta paralelo enfrascándose día a día en una polarización, descalificación en peleas pequeñas, gallitos de quién dice la mejor cuña. Creo que de verdad nos ven como una república paralela en la cual no estamos poniendo al ciudadano en el centro, esa es parte de la dicotomía que tenemos en una sociedad mucho más moderada que quiere diálogo, que quiere acuerdos. Sin embargo, el mundo político lo que hace es hacer más difícil ese diálogo, esos acuerdos, producto de una polarización que está siempre en la corta, en la chica, en la individual, no en la colectiva, no en la búsqueda del bien común, del futuro del país”.

-¿Le costó decidirse, aceptar el reto de ser candidato?

“Siempre es una decisión difícil. De partida en el plano personal no es una decisión para nada fácil. En lo familiar como ministro llevaba 15 meses casi sin ver a mi familia, me han aguantado con una generosidad enorme y ellos eran un elemento fundamental para dar este paso. También es una apuesta, es algo que es un camino nuevo, pero que tomo con decisión y optimismo, con ganas de aportar al país, porque estoy convencido de que estamos en un punto de inflexión y lo que a mí me gustaría proponer en este proceso son ideas, una mirada de futuro, una hoja de ruta. Acá hay una propuesta de reformas audaces, pero bien hechas, sin atajos”.

-Debe estar claro que si como ministro recibió patadas como candidato va a recibir el doble...

“Sí, pero eso me da lo mismo, las descalificaciones me entran por una oreja y me salen por la otra, porque yo no soy así, encuentro que es inconducente, inoficioso. Hay cosas más importantes a las cuales dedicar el tiempo que estar en la pelea chica y la verdad es que nunca me han afectado, a mí siempre me van a ver en un debate de ideas, de argumentos, de propuestas”.

-Usted fue amigo de Marco EnriquezOminami, ¿no cree que podría tener su misma suerte en los afanes presidenciales?

“Espero que no, yo voy acá para ganar, para sorprender y para aportar con ideas a mi país, creo en mi país en los chilenos. Creo que tenemos una gran oportunidad para salir adelante”.

-Finalmente, ¿se quedó con las ganas de rebajar los sueldos del gabinete?

“(se ríe) Creo que pagué el noviciado de la ingenuidad política. La verdad es que fue una propuesta genuina que yo hice, no sé cómo diablos se filtró y después todos se enojaron. Yo hice lo mío en todo caso. No prosperó como política, pero después aprendí que todo se filtra”.

 

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