Crédito fotografía: 
Archivo/El Día
Este lunes el Sumo Pontífice Francisco Primero arriba a suelos chilenos. Lo hace en medio de la polémica por los miles de millones de pesos que costará su visita, algo que difícilmente hubiese sido cuestionado hace tres décadas cuando Juan Pablo II también llegó a territorio nacional.

Cuando habla sobre la venida del Papa Francisco, la serenense Patricia Leyton no puede evitar emocionarse. Conocerlo era uno de los sueños de su vida y ahora podrá cumplirlo. 

Junto a unas 22 personas más, viajarán hasta Santiago para participar como voluntarios durante la estadía del Santo Padre en la capital. 

La decisión de hacerse presente la tomó sola, apenas se realizó el anuncio en el mes de junio, pero reconoce que la motivó el hecho de encontrar a compañeros de fe que sentían lo mismo que ella. “Fue una verdadera bendición”, asegura. 

Además, llegó en el momento en que más la necesitaba. Por estos días tiene una familiar enferma y se aferra a Dios para que pronto pueda recuperarse. 

No entiende las críticas efectuadas desde distintos sectores por los miles de millones de pesos que costaría la visita, ya que asegura, espiritualmente se trata de algo invaluable y nadie tiene derecho a cuestionar la fe de otros. “Los que vamos, lo hacemos por otra cosa, el dinero en este caso es lo menos importante, porque la unión que va a generar su presencia es lo que quedará, tal como sucedió cuando vino Juan Pablo II, en 1987”, consignó. 

REMEMORANDO LA HISTORIA

Es cierto que los contextos hoy son muy diferentes. Pero algo de razón tiene Patricia, al menos para los que profesan la fe católica, más allá de toda controversia, es uno de los hechos más significativos del último tiempo en el país tal como lo fue en el año 1987 cuando el Sumo Pontífice arribó al país en plena dictadura generando un clima de paz en medio de un ambiente enrarecido. 

A diferencia de ahora, hace tres décadas el Santo Padre estuvo en la Región de Coquimbo, particularmente en La Serena y quienes trabajaron en esa visita recuerdan con cariño el evento, uno de los más masivos que realizados en la zona en la historia. 

El periodista Alejandro Pino Uribe, por esos años se desempeñaba en la Intendencia y fue el encargado de coordinar el trabajo con la prensa internacional que vino desde todas partes del mundo a dar cobertura a la visita. 

Según recuerda, los profesionales llegaron un día antes y se instalaron en el antiguo Casino de Peñuelas a la espera de la salida de Juan Pablo II, causando gran impacto en la prensa local por las tecnologías que traían desde el exterior.

“Eso nos reafirmó aún más la importancia de lo que estábamos cubriendo y no instó a trabajar mejor”, precisó Pino. 

No le llama la atención el despliegue policial que se ha visto ahora en las ciudades que visitará el Sumo Pontífice, ya que insiste en que el de hace 30 años fue igual de impresionante y, de hecho, los mismos feligreses participaron en resguardar la seguridad. 

“LA SERENA SE DETUVO”

El por entonces subdirector de diario El Día, Yair Carvajal es categórico: “La ciudad se detuvo por completo cuando llegó el Santo Padre”, sostiene convencido que hoy sucedería lo mismo, pese a los cuestionamientos. 

Cuenta que en la interna, en la sala de redacción de la casa periodística ya desde los días previos a la llegada, se respiraba una tensión pocas veces vistas, ya que no se podía improvisar nada y el equipo completo debía estar atento a los movimientos de Juan Pablo II. “Era el acontecimiento periodístico del año y de la década tal vez, por eso que durante las horas que estuvo acá le atención estuvo exclusivamente en él”, afirma. 

Cambios en el sentido del tránsito y prácticamente todos los habitantes de la ciudad volcados en la calle marcaron aquella jornada. “Si me preguntan cómo recuerdo yo ese momento, lo atesoro como algo transversal. Todos queríamos que viniera el Papa y queríamos verlo. En La Serena y en todo Chile”, asegura Carvajal. 

UNA EXPERIENCIA RELIGIOSA

El reportero gráfico Nicanor Díaz, desde que Juan Pablo II vino a Chile que sintió una profunda admiración por él, por lo mismo le conmovió tanto que ahora, 30 años más tarde un Sumo Pontífice arribara al país, aunque esta vez no agendara una visita a la Región de Coquimbo. 

En aquella oportunidad, asegura que vivió “una experiencia maravillosa” cuando él corría con su cámara para captar el mejor ángulo mientras el Santo Padre iba a bordo del Papa Móvil. Justo en momentos en que estaba frente a la intendencia, Díaz tuvo un pequeño accidente y se cayó a pocos metros del vehículo papal que se le venía encima. 

Según recuerda, se le puso la piel de gallina cuando se dio cuenta que Juan Pablo II tenía clavada su mirada en él y le hizo una bendición con su mano derecha. El gráfico sólo atinó a disparar la cámara y capturar el momento. “Desde ahí que cuando paso por malos momentos, yo recuerdo esa bendición”, manifiesta. 

LAS CRÍTICAS POR EL GASTO

El periodista Alejandro Pino, se ha visto sorprendido por los cuestionamientos que se han hecho a través de las redes sociales a la visita de Francisco y hace la diferencia con lo que ocurrió en el 87 donde, cuando, según precisa, nadie hubiese reparado en eso.

Pero está consciente que los tiempos han cambiado y la gente está más al pendiente de todas las informaciones.

“Estamos hablando de mundos muy opuestos. Eran tiempos muy marcados por el régimen militar, entonces lo que logró el Papa fui unir a todos los sectores. Calmó mucho los ánimos”, indicó el profesional. 

MONSEÑOR REBOLLEDO: “ES UN HONOR”

El arzobispo de La Serena, Monseñor René Rebolledo, está expectante por la llegada del Santo Padre y ya se encuentra en Santiago esperando su arribo. 

Asegura que para el Papa Francisco también es un honor aceptar la invitación del Gobierno de Chile y “tenerlos en nuestro país como vicario de Cristo y sucesor del Apóstol Pedro”. 

Desde luego que le hubiese gustado tener al Papa en la zona tal como la arquidiócesis acogió hace 30 años a Juan Pablo II, pero entiende la decisión que adoptó el actual Santo Padre. 

Frente a las críticas por los gastos, manifestó respeto hacia pareceres y posturas en relación al tema, pero aseguró estar en conocimiento que los gastos, en el mayor de los porcentajes “se derivan de la buena atención que la comisión Nacional preparatoria de la visita pretende dar a los miles de peregrinos que acudirán a los diversos encuentros que él sostendrá en nuestro país”, indicó. 

De todas formas insistió en que “está prometido por parte de la comisión organizadora un informe acabado” de las colaboraciones y los gastos que en su mayoría han sido gracias al aporte de los fieles que han mostrado un gran espíritu de corresponsabilidad ya que, “la visita del Santo Padre entre nosotros y los frutos que esperamos de su visita nos alientan a los católicos a un esfuerzo también en el aspecto económico”, expresa Monseñor Rebolledo, ad portas de recibir a un Papa, luego de 30 años en un evento que gran parte de Chile jamás olvidará. 

DESDE LA VEREDA EVANGÉLICA

Ronald Brandt, presidente del Consejo Regional de Pastores de la región de Coquimbo, indicó que no le corresponde opinar sobre la venida del Papa Francisco ni de las críticas que ha enfrentado. Sin embargo, aclara que ellos nunca han recibido dinero del Estado para financiarse o para efectuar actividades. “Pero es un criterio que ha utilizado el Gobierno y es respetable”, asegura Brandt. 

 

 

Contenido relacionado

- {{similar.created}}

No hay contenido relacionado

Cargando ...

 

 

 

 

 

 

Diario El Día

 

 

 

X