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Lautaro Carmona
El expresidente de BancoEstado y pre candidato presidencial, quien prestó funciones voluntarias por varios años en la región durante su juventud, plantea que los cambios en 30 años han sido pocos, sobre todo para las personas del mundo rural, por lo que propone un Estado más activo y que brinde soluciones.

El pre candidato presidencial Sebastián Sichel Ramírez, en entrevista telefónica con diario El Día, se mostró partidario de un Estado más equitativo y que dé soluciones reales a las personas, al tiempo que dijo estar a la espera de ser invitado a participar de las primarias en el conglomerado Chile Vamos.

También considera que hay que renovar la política a través de gente con menos complejos del pasado y más mirada de futuro.



-¿Por qué acepta ser candidato presidencial, no sintió que era un aporte importante como ministro de Desarrollo Social o presidente del BancoEstado?

“Ministro de Desarrollo Social ya no era, me hubiese encantado seguir siendo, pero muchas veces la independencia pasa algunos costos. Después de haber sido ministro y presidente del banco me di cuenta que en la gestión pública uno puede hacer mucho más. Uno lo puede hacer desde el banco, desde el Ministerio de Desarrollo Social o de la Corfo, cuando uno se postula a Presidente de la República siente que puede aportar básicamente con la experiencia de calle, la preocupación de escuchar por otro y hacer la pega bien puede mejorar mucho la vida de las personas y eso desde la Presidencia de la República puede generar mucho mayor impacto que la institución en que uno está, así que feliz tomé el desafío, básicamente entendiendo que había dos pilares en los que yo podía aportar: Uno, que es el más importante, que es el hacer bien la pega, preocupado de las personas, no tanto de la política, y dos, renovar la política a través de gente con menos complejos del pasado y con mirada de futuro”.



-¿Qué lo diferencia de los otros candidatos de derecha?

“Yo creo que dos cosas fundamentales: Lo primero, soy de una generación distinta, que está menos traumada con los 90 y más preocupada del futuro del país y, por lo tanto, me preocupan más los 30 años hacia adelante que los 30 años del pasado, algunos de ellos quedaron dando vueltas y creo que hay una diferencia fundamental, por lo mismo, no tengo los traumas del pasado y algo que ha sido súper importante para mí en la política, es que, básicamente, una mirada mucho más de lo social desde la experiencia cotidiana y de la calle. Por mi historia de vida, fundamentalmente, yo en la Cuarta Región, en Monte Patria, Ovalle, hice trabajos voluntarios por más de siete años. Conozco desde Los Molles en el valle Rapel hasta Barraza, en general, he tenido la experiencia del terreno de ver cómo las políticas públicas o la gestión pública pueden cambiar la vida de las personas y eso no lo aprendí en un libro, sino que en un trayecto vital que me ha llevado a la convicción de mejorarle la vida a las personas”.



-¿Cree que el no tener militancia le juegue en contra?, porque ya ha sido alcanzado por fuego amigo.

“Si, crea dos dificultades adicionales. La primera, es que yo no tengo financiamiento de los partidos, los partidos tienen financiamiento público en Chile hace tiempo y, por lo tanto, los candidatos cuentan con financiamiento público y lo segundo, es que a veces la gente que milita en los partidos se siente amenazada por alguien que viene de afuera y, por lo tanto, genera fuego amigo. Pero me genera dos ventajas que son igualmente importantes. La primera, es la libertad de entender que la política es un medio y no un fin y, por lo tanto, más que servir a un partido en particular, voy a tratar de conectar al gobierno con los ciudadanos y no con las cuotas de los partidos. Lo segundo, una garantía a todos los partidos de Chile Vamos, que yo voy a poder liderar transversalmente a una coalición que a veces tiene sobredosis de preocupación por el partido de cada uno y poco por la mirada colectiva del bienestar del país”.



-Usted dijo que había sido invitado a estar en Chile Vamos, pero que veía signos de exclusión en ese conglomerado. ¿Aún los ve?

“Faltan dos cosas para poder responder eso, para participar en las primarias, que es una barrera súper dura para los independientes, necesito que me inviten los partidos. Es como raro, porque uno les va a competir, pero necesita una invitación de ellos. Por lo tanto, espero que haya señales prontas de ser convocado a las primarias, de manera que estos síntomas de exclusión se agoten. Y lo segundo, es que ojalá tengamos una primaria, que no hay que olvidar es para tener un candidato de una coalición que tiene que mostrar un proyecto unitario hacia adelante y que no se transforme todos contra el nuevo, contra el independiente, sino más bien cómo mostramos la diversidad dentro de un proyecto colectivo, de manera que después del 4 de julio mostrar un proyecto que sea mayoritario en Chile”.



-¿No se sentirá el invitado de piedra o cree que está entre los suyos?

“Espero que no. Ese es el punto de inflexión de Chile Vamos, si en realidad va a ser una coalición solo de partidos o si quiere construir una coalición mayoritaria en que los partidos son parte, los independientes somos parte, los de centro somos parte, incluso los que vienen de otros orígenes políticos, sociales, económicos, culturales, pueden ser parte. Yo creo que los grandes minutos de las coaliciones se juegan esto. Creo que la Concertación terminó desapareciendo porque fue incapaz de entender que había algo más que los partidos. Espero que Chile Vamos termine siendo un proyecto exitoso, exactamente porque si entiende que si somos los mismos de siempre, que nos presentamos a los mismos cargos de siempre y solo participamos los mismos de siempre, lo que estamos haciendo es condenarnos a ser una minoría en el país”.



-¿En la eventualidad de ser el candidato de la coalición, cuál es el Chile que usted está proponiendo?

“Uff. Tres cosas fundamentales, lo primero es que en el país el Estado haga la pega. Que cuando dice que va a estar, lo haga bien. Esto significa que las licencias (médicas) se paguen al día, que no haya que hacer colas en el Registro Civil, que las instituciones públicas atiendan en los horarios que corresponde y que cuando se garantice un derecho no quede escrito en un papel y no llegue. Tengo una experiencia vital de haber hecho filas en consultorios durante toda mi vida de chico. Me duele un país donde todavía haya un trato indigno cada vez que el Estado nos dice que nos va a prestar un servicio. Me encantaría un país en que los servicios públicos sean de mejor calidad que los privados y eso incluye desde la educación municipal hasta cada vez que tengo que sacar el carnet de identidad. Después, un país en que la economía se movilice por el emprendimiento. Este es un país en que la concentración económica es un pecado y eso genera abusos y la mejor forma de competirla es que miles de emprendedores sean exitosos y el Estado no sea neutro en su apoyo. Por lo tanto, ellos se incorporan a la economía, pero le generan competencia a la concentración empresarial. La última, es que la centralización se ha transformado en mancha de todos, pero para vivir, el desarrollo va a ser regional o no va a ser, porque la oportunidad de Chile para su desarrollo está en regiones, pero se requiere una política de incentivos económicos y de fomento del Estado en que las regiones son protagonistas. Franquicias y exenciones tributarias regionales, apoyo a zonas de rezago territorial y un Estado que no es neutro respecto a quién apoya para que efectivamente impulse la economía y eso tiene que ver con la realidad rural y territorial del país”.



-¿Usted comparte lo que dijo en este mismo medio de comunicación Ignacio Briones, que los ciudadanos se sienten maltratados por el Estado, mirados para abajo, que no los escuchan?

“Sí, cien por ciento, yo lo viví como ministro de Desarrollo Social, mi experiencia de lo social es eso, hay que entender lo que hablamos. Cuando uno vive en Hacienda Valdivia, en Monte Patria y sabe lo que cuesta llegar al BancoEstado a las dos de la tarde, porque la micro pasa solo una vez al día, entiende que son los ciudadanos los que se tienen que adaptar a la necesidad de que el Estado los trate bien y no el Estado el que tiene esa obsesión. Pero creo que esto tiene que ver con una experiencia vital en mi caso, no una experiencia desde arriba, sino desde el territorio. Por lo tanto, me duele haber vivido esto hace 30 años y que 30 años después siga exactamente igual y que el país se haya desarrollado en una dimensión que tiene que ver con los privilegios de aquellos que pueden acceder a lo privado, pero que se haya quedado atrás, 30 años atrás, en el mismo país en que yo viví”.



-¿Fue un error del BancoEstado haber señalado que la Cuenta RUT dejaría de funcionar en plena pandemia y había que cambiarla?

“Un tremendo error, yo había suspendido esta decisión mientras fui presidente, me fui y parece ser que algunos ejecutivos tomaron una decisión contraria, pero creo que no había que acelerar esta decisión. Obviamente, no solo en pandemia sino que efectivamente, vuelvo al ejemplo de la región, hay que entender lo que le puede costar a alguien en Río Hurtado acercarse a una sucursal del banco para que  pueda cambiar su cuenta, más con la pandemia que tenemos, para entender que no había que hacerlo. Me gusta que el banco haya retrocedido en su decisión, pero mientras yo estuve ahí esa decisión no se tomó ni se iba a tomar”.



-¿Usted no tuvo buena relación con los trabajadores de Banco Estado, los dirigentes de éstos señalaron que fue la administración más nefasta que han tenido?

“Con los trabajadores tuve una excelente relación, recorrí el territorio. Me llevé muy bien, que es muy distinto a los intereses de un sindicato en particular, porque yo tomé una decisión que el sindicato se oponía porque ellos trabajaban en las oficinas centrales y que era ampliar la atención de dos a cuatro de la tarde, en un minuto en que las colas del banco no podían más. Ellos encontraron que esta decisión era nefasta y yo soy un convencido, y lo haría cien veces de nuevo, que el banco necesita ampliar sus horarios de atención. Lo mismo me decían los trabajadores de las oficinas que sufrían las colas y ahí volvemos nuevamente a la centralización, aquellos que trabajan en las oficinas centrales, que salen tranquilamente a sus casas, que no sufren lo que  los trabajadores del banco viven todos los días en las sucursales. Por lo tanto, mi relación con los trabajadores y mi convicción es que el banco requiere mejorar su atención”.



-¿Usted entiende que como candidato y eventual Presidente va a tener un costo familiar alto, cómo lo va a asumir?

“Lo tengo claro, tengo tres hijos, el mayor tiene 10 años y el menor 4 años, pero tengo la convicción de que no puede haber un buen Presidente que no es un buen padre, que no compra el pan, que no usa el transporte público, que no entiende cómo es vivir en la sociedad, por lo tanto, no solo quiero compatibilizarlo, no creo en las personas que se dedican a la política 24/7 y los deshumaniza. Lo voy a compatibilizar tratando de ser un buen padre, alguien que sigue comprando el pan todas las mañanas, no olvidándome de quien soy, de mis orígenes, de mis amigos, esa es la mejor forma de ser un buen Presidente”.

 

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