• A la salida del Juzgado de Garantía de Coquimbo, Álvaro Torrejón, padre de Lázaro se refirió al difícil proceso que enfrenta su familia al no encontrar respuestas luego de meses de la muerte del joven.
Crédito fotografía: 
Rebeca Luengo
El joven que fue encontrado muerto en medio de la Ruta D-440 sigue siendo la bandera de lucha en el pueblo de Tongoy que busca una respuesta y que su caso no quede impune. Su padre, Álvaro relata a El Día el difícil proceso por el que atraviesa la familia y la incertidumbre ante la nebulosa que rodea el caso.

Por Rebeca Luengo y Diego Guerrero

Álvaro Torrejón no puede dormir. A la mañana siguiente debe acudir a la audiencia de solicitud de exhumación del cuerpo de su hijo Lázaro en el juzgado de garantía de Coquimbo. Han pasado casi cinco meses y aún no está claro qué pasó la trágica madrugada del 6 de enero, cuando el cuerpo del joven de 19 años fue encontrado en la Ruta D-440, en la salida sur a Tongoy a escasos metros de su vivienda en el sector de Las Tórtolas.

Álvaro piensa en qué pudo omitir ese día cuando caminaba hacia su trabajo y se encontró con carabineros que realizaba un procedimiento y de observador pasó a protagonista, cuando se dio cuenta que la víctima era su propio hijo.

“Traté de recordar qué había ese día, en los autos que estaban cerca, no sé. Pensé tanto, pero ese día cuando estaba mi hijo ahí en la calle, realmente no pensaba en nada más”, señala Álvaro tras la audiencia. Se le ve más cansado, como si los meses de buscar la verdad hubiesen sido años, Álvaro necesita contar lo que ha pasado, que se le escuche y que “Lázaro pueda descansar en paz”.

LEE TAMBIÉN: “No vamos a dejar ninguna arista afuera, porque hay muchas diligencias pendientes”

Desde la Fiscalía le explicaron o entendió que la solicitud de exhumación era para periciar la ropa de Lázaro y aunque no tiene claro los detalles de la investigación que sigue el fiscal Nicolás Nicoreanu, mantiene la esperanza que esta nueva diligencia permita avanzar y saber la verdad.

“Se espera encontrar algo. Hay un 50/ 50. Si tenemos suerte y hay algo, esto puede ayudar a saber qué fue lo que pasó. Si en realidad fue un accidente o si lo fueron a dejar ahí”.

UN CASO COMPLEJO

Pero qué es lo que se sabe del caso de Lázaro Torrejón. Hasta el momento, sólo que uno de los jóvenes más queridos de la localidad de Tongoy, futbolista y campeón de cueca y solidario, decidió compartir con sus amigos el viernes 5 de enero en la noche en la playa. Pasaron varias horas y a las 5 de la mañana fue encontrado por transeúntes muerto por un atropello.

La muerte de Lázaro movilizó a todo Tongoy que exigía justica y encontrar al conductor responsable y también mayor seguridad en una localidad que requiere con urgencia una intervención.

- Ya han pasado cinco meses y ustedes siguen investigando, tratando de saber la verdad. ¿Tienen nuevos antecedentes?

 “A nosotros nos dicen que ese día mi hijo estuvo compartiendo con sus amigos y le tiraron un auto encima y les buscaron pelea pero un amigo les dijo que no, les puso música, se pusieron a bailar y los sacó de ahí. Se dice que a mi le pegaron, lo fueron a tirar ahí y después lo atropellaron, y que fue gente del mismo lugar serían puros cabros jóvenes, niñas y muchos de ellos ni siquiera mayores de edad.”

A eso se suman muchas dudas respecto al procedimiento realizado cuando el cuerpo del joven fue encontrado que, para la familia, entregaban pistas que la causa principal no fue un accidente vehicular.  Álvaro fue comandante de bomberos en la comuna de Punitaqui, apoyando en diversos accidentes, lo que le da experiencia para opinar “No había micas en el suelo ni nada quebrado, el cuerpo de mi hijo estaba en posición fetal y si fue un impacto de un automóvil, no debería quedar así”.

“Muchos nos dicen para qué siguen con esto si el cabro está muerto, para qué hacen sufrir personas porque la investigación puede ir a otro lado, pero nosotros no estamos culpando a nadie, sólo queremos justicia”. Álvaro Torrejón, padre de Lázaro.

Sus ropas se encontraron muy cerca y sospechosamente ordenadas; el celular de Lázaro estaba al lado del joven. “Si me atropellan y llevo mi celular en la mano, este salta muy lejos, no queda al lado, más encima esta solo con un pequeño golpe en la esquina, pero no funciona”, agrega Álvaro Torrejón

Por otra parte, se les señaló que a las 5:47 un conductor llamó a Carabineros que se encontraba un cuerpo en la carretera. Sin embargo, en la investigación se señala que el primer llamado informando el hecho fue a las 5:17. “Cuando le pregunto a carabineros a qué hora llegaron me dicen que a la 5:50 cuando a ellos se les avisó muy temprano y cuál es el motivo, porque según ellos no tenían conductor. Después llegó el instituto médico legal a levantar el cuerpo y lo hace el mismo chofer del carro, luego bomberos limpió todo. Nosotros encontramos parte de la masa encefálica de mi hijo ahí botada, yo la enterré con mis manos en la gruta que le hice.”

"Este es el tercer hijo que se nos va", dijo Álvaro Torrejón, quien visita todos los días la animita 
que construyó para recordar a su hijo.

VIVIENDO CON EL DOLOR

No han sido meses fáciles para la familia Torrejón-Díaz. A los pocos meses que Lázaro fuera encontrado muerto en medio de la vía, falleció su hija mayor por un cáncer dejando a tres hijos y tres nietos a su cargo. A ello se suma Diego, otro de sus hijos, que se quitó la vida en el año 2008 en medio de una ola de suicidios que ocurrió en Tongoy. Pero la muerte de Lázaro los ha afectado mucho más, porque era un joven lleno de vida, no saben quién es el responsable y tras cinco meses de espera y agonía, aumenta su sed de justicia.  

“Este es tercer hijo que se nos va, entonces es complicado. Para mí lo es y para mi esposa es peor. Ella todos los días duerme con un polerón de mi hijo y se pasa la manga como si el la estuviera abrazando, llora todos los días”, señala con lágrimas en los ojos, Álvaro.

“De repente estamos ahí en la animita de mi hijo y pasan autos desafiando, como burlándose. No respetan el dolor ajeno”. Álvaro Torrejón, padre de Lázaro.

El padre de Lázaro no ha podido trabajar de forma permanente, “hago unos pololitos desde maestro a panadero, hasta electricista”. Hace unas semanas intentó bucear nuevamente, pero un dolor de cabeza no le permitió volver a sumergirse en el océano. Sí, desde ese seis de enero, con un amigo recaba antecedentes, incluso una vidente del norte del país, lo llamó para informarle de un automóvil y unas personas que viven en Tongoy que estarían relacionadas con este hecho.

“Hay muchos comentarios, se dicen muchas cosas, pero yo no puedo culpar a nadie porque no tengo la certeza. Si yo sé quién fue, de verdad yo mismo iría a buscarlo, pero no estoy seguro. Entonces qué tengo que hacer, esperar que quienes están investigando hagan su trabajo y ojala se llegue a buen término”.

- ¿Se siente sólo? ¿El pueblo de Tongoy lo sigue apoyando?

Álvaro levanta su cabeza, se golpea el pecho y responde: “tengo el apoyo de mis amigos, ellos me han ayudado a salir adelante y también en esta causa. Todos estamos buscando justicia para Lázaro”. Incluso sus amigos del equipo de futbol de Ovalle, en el que juega los fines de semana, pararon el campeonato e hicieron un evento deportivo para apoyar a la familia.

Sin embargo también hay otros, los menos, que critican el afán de la familia por seguir con la causa.

“Algunas personas dicen que Lázaro iba curado o drogado, En la autopsia a mi hijo le encontraron en cuanto a alcohol, lo que corresponde a una lata de cerveza, nada más. Entonces se dicen cosas que duelen”. 

A pesar de esto, la mayoría del pueblo tongoyino quiere alzar la voz y manifestarse para que el tema no pase al olvido y la investigación sobre la muerte de Lázaro no termine archivada. “Todos los días recibo llamadas para que busquemos acelerar el proceso, que nos tomemos las rutas. Yo sí quiero encontrar la verdad, pero si me tomó la Ruta Cinco, servirá de algo o perjudico a más personas. La otra vez estuvimos paralizados muchas horas y habían niños, familias que necesitaban llegar a sus casas y nosotros los estamos deteniendo. Sé que no debemos abandonar la lucha, pero yo espero que la investigación avance”, concluye Álvaro Torrejón.

Lárazo Torrejón era un joven muy querido en la localidad de Tongoy. 
Participaba en gran parte de las actividades que se realizaban en el
balneario, desde fútbol hasta cueca. Foto: Cedida

“Tongoy necesita más policías y trabajo”

Si hay algo que se puede recoger de la trágica muerte de Lázaro torrejón, señala su padre es la necesidad de contar con mayor seguridad y policías en la localidad, tanto carabineros como PDI.

“Hay mucha drogadicción en Tongoy, todos saben quiénes son los que venden y no se hace nada. Hay personas que llegan en autos modernos y grandes y uno no sabe en qué trabajan.”

Aunque sabe que el problema de la droga y el tráfico es algo que quizás no se puede cortar de raíz, se necesita que carabineros y PDI refuercen su labor

Por otra parte piden que se trabaje en el balneario para generar nuevas fuentes de empleo para los jóvenes del lugar para que tengan alternativas en esta localidad.

Gran parte de la comunidad de Tongoy se ha movilizado con marchas y en redes sociales se han manifestado
exigiendo que se encuentre al responsable.

En entrevista con El Día, el fiscal Nicolás Nicoreanu, persecutor que lidera las investigaciones por la muerte de Lázaro Torrejón se refirió a las últimas diligencias realizadas en el marco del esclarecimiento de los hechos. La exhumación del cuerpo de la víctima podría arrojar antecedentes vitales para la investigación, todo en medio de la incertidumbre en la familia debido a diversas versiones de lo ocurrido. Sin ahondar en detalles, el fiscal aseguró que el Ministerio Público no se cierra a ninguna arista e indicó que aún quedan muchas diligencias pendientes. Revisa las declaraciones de Nicoreanu aquí.

 

 

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