Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
Un error en el plan los llevó a intimidar y agredir a un empresario local y a su madre en busca de una caja fuerte. Tras darse cuenta del error, la violenta banda sustrajo objetos de valor y un vehículo, luego de dos horas de retener a las víctimas atadas de manos.

Han pasado cinco días desde que la familia Daire sufrió un violento robo en su casa, pero aún no han podido recuperarse del impacto, por la violencia con la que actuó un grupo de cinco delincuentes, quienes los amenazaron con armas, e intimidaron y agredieron por error, tras ser confundidos con otros empresarios de la región.

Eran cerca de las 00:15 horas del día lunes cuando Younes Daire sintió un ruido extraño, por lo que con palo en mano salió de la habitación y se encontró con cuatro sujetos con pasamontañas, guantes y capuchas, todos armados, y detrás de ellos, un quinto hombre que se acercaba con su madre amenazada por una pistola.

No alcanzó a llamar a Carabineros cuando los sujetos lo derribaron y lo sacaron de la casa, amarrándolo de pies y manos, para posteriormente golpearlo y concretar el delito. “Me preguntaron dónde tenía la plata y decían que cada vez que respondiera de forma negativa me iban a ensartar el cuchillo”, indicó a un equipo de El Día que recibió en su residencia.

Los describe como “un grupo muy violento y preparado”, luego de sufrir en carne propia las agresiones por las que terminó con dos costillas rotas y un total de 14 heridas en su muslo, producto de los ataques con elementos cortantes. Existía un cabecilla, que nunca se separó de su lado, mientras los demás revolvían todo en la casa en busca de dinero.

UN GRAVE ERROR.

Younes no entendía nada. Los sujetos estaban organizados y conocían en detalle su rutina, pero el objetivo principal era una caja fuerte, que asegura no tener, y facturas de licores, con los que no trabaja, por lo que el atraco tuvo un vuelco radical.

Revisando las cosas de la vivienda, los delincuentes se encontraron con un galvano que le otorgó la Municipalidad de La Serena, por su ayuda a la comunidad, y el apellido no calzaba con los de la familia que buscaban, momento en que “se dieron cuenta del error y bajaron un poco la intensidad de la agresividad”.

La banda buscaba a una familia que tiene una empresa distribuidora en la comuna de Coquimbo, la que se encuentra justo ubicada al lado de la casa de la suegra de Younes Daire. El empresario frecuentaba el lugar para visitar a su esposa e hijo, momentos en que era erróneamente vinculado con el negocio objetivo, ya que los delincuentes, que habían estado observando el lugar desde lejos por semanas, pensaron que ingresaba al local.

Todo el tiempo en el que prepararon el asalto, siguieron la camioneta de Daire por error, estudiando su rutina y llegando así a la casa equivocada, lo que la víctima pudo comprender en medio de las discusiones en las que entraron los delincuentes al darse cuenta de su error. “Sabían dónde vivía la hermana, la hija, todo, pero se equivocaron cuando les dieron el dato de la patente de la camioneta”, señaló.

LUEGO DE DOS HORAS.

“Disculpe, nos dieron mal el dato, miramos desde lejos y no vemos lo que ustedes hacen. Nosotros le robamos a la gente con plata, no a la gente trabajadora. Ya no les haremos nada más”, fue la curiosa explicación que le habrían entregado los delincuentes a la víctima, ante lo cual Daire rogó que no le robaran las herramientas de su trabajo, pero a falta de caja fuerte el líder de la banda sustrajo otras especies de valor, además de una camioneta que posteriormente dejaron abandonada en La Herradura de Coquimbo sin ningún rasguño.

Dos de los miembros salieron primero con los objetos, un tercero se fue en el vehículo, mientras que el cabecilla y el último delincuente, se quedaron junto a la víctima y su madre de 66 años de edad, que permaneció amarrada en un sillón y hasta hoy no puede superar lo ocurrido.

Finalmente los antisociales salieron y 15 minutos después, a las 2:15 horas, no se escucharon más ruidos, por lo que tras verificar que se habían ido, lograron quitarse las amarras y Younes salió a la calle a pedir ayuda. A los 10 minutos de esperar en la carretera pasó un furgón policial que atendió la denuncia y horas más tarde llegó la Policía de Investigaciones.

El MIEDO SIGUE.

La familia había sufrido otros robos, pero nunca con la violencia con la que actuaron en esta oportunidad, “uno siempre ve estas cosas en Santiago, pero acá yo nunca había visto esto”, indica Younes, que en un momento admite que pensó que no saldría vivo y que aún con el paso de los días, sostiene que “andamos saltones, nos asustamos con cualquier ruido en la noche”.

Se niega a protegerse con armas en su casa, “son de doble filo”, declara, sin embargo evalúa aumentar la seguridad de la casa reforzando las ventanas y poniendo algunas protecciones “porque con cámaras y alarmas entran igual”. Eso sí, sin llegar a “que termine pareciendo una cárcel, porque cada día los ciudadanos estamos más encerrados”, señaló.

La policía estaría registrando las cámaras de seguridad del aeropuerto, así como la de condominios cercanos al lugar donde apareció la camioneta, ubicada fuera del ángulo de visión directo de los aparatos del sector, mientras Younes espera reunirse con el fiscal del caso y con el alcalde Roberto Jacob, para pedir mayor seguridad, “entraron por un camino público y ha habido varios casos de robos por este sector, se debe poner ojo, porque andan detrás de otros empresarios y el delincuente dijo que el dueño de la distribuidora no se la iba a llevar gratis”, advierte, asegurando además que ya se pusieron en contacto con los verdaderos objetivos en la comuna puerto, para que estén alertas.

“Agilicen las investigaciones”

Uno de los objetos robados fue un teléfono celular que lograron rastrear en un descuido en el que fue encendido, información que las víctimas entregaron a la Policía de Investigaciones. Younes Daire indicó que se trataría de una banda que opera en el sector de Sindempart en Coquimbo, ante lo que la víctima solicita que “con todos estos antecedentes se agilicen las investigaciones”.  Además, asegura que el líder del grupo le manifestó que pese al error “no se iría con las manos vacías, porque le pagaría a la policía para no ser detenido”, por lo que el miedo de que el hecho quede en impunidad aumenta.

 

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